Ser diagnosticado de Fibromialgia, no es el fin de la vida.

Ser diagnosticado con fibromialgia no es el fin nuestra vida, pero puede modificarla.  

Lo único que no debemos hacer, es olvidarnos de nuestros sueños. 

Es un reto no sentirse preso, encerrado, limitado y desanimado.  

Sólo porque la vida ha cambiado en cierta medida, no  
significa que tengamos que dejar a un lado nuestras metas y sueños. En lugar de ver la fibromialgia como una vida de dolor y fatiga, tenemos la posibilidad de ir  más allá de esas creencias 

En lugar de vernos «encerrados en la enfermedad», pensemos en continuar con nuestras metas  y sueños.

Como dijo Thoreau «tratemos de vivir profundamente y atrer todas las  

oportunidades de la vida.»   

Nos enfrentamos a los desafíos que nos coloca esta enfermedad crónica, pero no  
debemos permitir que el diagnóstico de la fibromialgia y sus efectos,  
nos robe nuestros sueños, frustre nuestros planes o nos desanime de  


nuestros objetivos. 

Los sueños y las metas le dan propósito a la vida y lo que hace que  
deseemos salir de la cama por la mañana, listos para enfrentar los retos  
del día con esperanza y valor. Si nos conformamos con una vida «presos de la enfermedad» ésta resultará vacía  y sin sentido.  

Los sueños y las metas nos dan impulso interno, determinación y deseo de seguir adelante. 

Déjalo ir 

Aceptar la nueva condición es ganar la mitad de la batalla. Hasta que no aceptemos la verdad de la vida tal como nos tocó, no  
podremos continuar más allá del punto en el que nos quedamos. 

El dolor es real, algunos días son realmente agotadores y la capacidad de  
mantener la motivación no es nada fácil.  

No debemos negarnos a nosotros mismos los momentos de dolor para llorar por la pérdida de lo que fuimos, y momentos de reflexión sobre lo que somos ahora, no permitirse completar el duelo por la salud perdida, sólo nos sirve para evitar poder seguir adelante.  Es imprescindible el proceso de aprender a ir más allá de las limitaciones físicas  mentales y emocionales, para poder luchar diariamente con los síntomas de  la fibromialgia y sus dificultades. 

Es normal sentir lástima por nosotros mismos y expresar dolor por las  
circunstancias que nos han tocado. Todos necesitamos ese tiempo para llorar.  

Más allá del proceso del duelo, la lástima puede establecerse en la mente y el espíritu, y conseguir que nos olvidemos que la vida es una, y terminemos creyendo que los sueños que teníamos murieron para siempre. 

Así que a llorar 

Grite hacia fuera, ore hacia fuera, resuélvalo de la mejor manera que pueda. 

 luego déjelo ir. 

    

La vida no es más como era, acaba de cambiar.  

No permita que sus sueños mueran.  Sólo tendrá que buscar caminos alternativos para  para poder llegar a cumplirlos. Las ilusiones pueden modificarse si es necesario, pero los sueños deben continuar, no hay ninguna razón por la que tengan que desaparecer.  

                                           
                                               

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