Fibromialgia 8 maneras en que el cerebro se defiende y se protege.

Mecanismos de defensa: cómo funcionan y de qué nos 
protegen.

Ante una situación de riesgo, un animal la resuelve instintivamente mediante dos reacciones básicas: huida o ataque.
Pero los seres humanos contamos con la capacidad de razonar y abordarlas mediante respuestas conscientes, que se denominan “estrategias de afrontamiento”. La capacidad de acción, razonamiento y seguridad son su base.
Estas tácticas multifuncionales y adaptables nos permiten moderar las emociones, disminuir el malestar y librarnos del peligro.

Algunas defensas y su funcionamiento
1- Negación: consiste en ignorar o desconocer una situación demasiado intensa para protegernos de una emoción desagradable.
Por ejemplo: una persona recibe el anuncio de un despido, y “olvida o niega” el haber recibido la información.

2- Enaltecerse: se transforman los deseos frustrados (especialmente deseos sexuales) en actividades sustitutivas, productivas y aceptables socialmente.
Por ejemplo: el deseo de un niño por exhibirse, puede transformarse y agrandarse mediante una carrera en teatro.
3- Formación represiva: se cambia un impulso inaceptable por todo lo contrario, de manera exagerada.
No solamente se reprime lo intolerable, sino que se opera con un comportamiento opuesto para evitar que salgan a la luz los verdaderos deseos.  
Por ejemplo: una señora que tiene sentimientos muy crueles contra la novia de su hijo, se muestra excesivamente compasiva y generosa en su presencia.

4- Regresión: se refiere al retroceso a hábitos o momentos anteriores, que eran menos exigentes.
Cuando estamos frente a fuertes presiones o atemorizados, nuestros comportamientos o actitudes pueden tornarse más infantiles o primitivos. Así, se siente tranquilidad al esperar que alguien tome nuestras responsabilidades u obligaciones.
Por ejemplo: ante la llegada de un hermanito, el primogénito vuelve a mojar la cama o a chuparse el dedo, usar chupete y tomar la mamadera.

5- Proyección: una característica negativa que rechazamos de nosotros mismos se traslada a otro sujeto o situación, y deja el conflicto por fuera de nosotros.
Por ejemplo: esta reacción puede aparecer en discusiones, cuando se hacen acusaciones o se le reprochan a los demás, cuestiones que en verdad nos pertenecen.
6- Racionalización: se sustituye una motivo objetable por uno socialmente aceptable, a partir de excusas y justificaciones. Utilizamos esta defensa cuando se quiere justificar una conducta, o cuando las razones verdaderas ocasionan miedo, angustia o ansiedad.
Por ejemplo: un estudiante no presenta un trabajo a tiempo, y dice que el motivo es porque la biblioteca estaba cerrada, la impresora no funcionaba o se quedó sin Internet.

7- Represión: consiste en alejar de la conciencia todo aquello que nos resulte penoso rechazándolo, aunque nunca del todo ya que queda en el inconsciente.
Por ejemplo: aparecen recuerdos tormentosos, cuando se quieren evitar deseos peligrosos.

8- Aislamiento: se separa el efecto de la situación, para poder soportar los hechos.
Se puede contar una situación desagradable de manera indiferente.
Aparece separado aquello que en realidad está unido.
Por ejemplo: una persona puede contar una situación traumática sin mostrar carga afectiva y sin conexión con hechos semejantes de su pasado, dejando alejada la posibilidad de asociaciones que puedan vivirse como indeseables.

¿Qué hacer?
Es posible reconocer y analizar estos mecanismos, aunque probablemente no notemos su presencia en el mismo momento en que se ponen en funcionamiento.
Estas operaciones no son perfectas y dejan pistas, ya que las vivencias y afectos no se borran. El detectarlos posibilitará elaborar (desde un plano consciente y reflexivo) las situaciones de tensión que implican. Así se podrá brindar una respuesta sana, que facilite el retorno al equilibrio emocional.
Espacios terapéuticos de conciencia, meditación (el conocimiento que el paciente tiene de sus propios estados mentales), y reflexión son buenas guías para atravesar este recorrido.
¡GRACIAS POR LEERNOS!

Por la licenciada Belén Vitelleschi, 
psicóloga clínica y co-directora de NeoAT.
Información extraída de: 
http://entremujeres.clarin.com/vida-sana/psicologia
Imagen de: Psicología y Mente

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