Fibromialgia, el estrés agudo afecta nuestro bienestar. Es cierto?

El manejo del estrés puede resultar complicado y confuso porque existen diferentes tipos de estrés: estrés agudo, estrés agudo episódico, y estrés crónico.

Cada uno cuenta con sus propias características, síntomas, duración y enfoques de tratamiento. 
Analicemos cada uno de ellos.
 
Estrés agudo
El estrés agudo es la forma de estrés más común.
Surge de las exigencias y presiones del pasado reciente, y las exigencias y presiones anticipadas del futuro cercano.
El estrés agudo es emocionante y fascinante en pequeñas dosis, pero cuando es demasiado resulta agotador.
Una bajada rápida por una pendiente de esquí difícil, por ejemplo, es estimulante temprano por la mañana.
La misma bajada al final del día resulta agotadora y desgastante. 
Esquiar más allá de sus límites puede derivar en caídas y fracturas de huesos.
 

Del mismo modo, exagerar con el estrés a corto plazo, puede derivar en agonía psicológica, dolores de cabeza tensionales, malestar estomacal y otros síntomas.
Afortunadamente, la mayoría de las personas reconocen los síntomas de estrés agudo. 
Es una lista de lo que ha ido mal en sus vidas: el accidente automovilístico que abolló el parachoques, la pérdida de un contrato importante, un plazo de entrega que deben cumplir, los problemas ocasionales de su hijo en la escuela, y demás.
Dado que es a corto plazo, el estrés agudo no tiene tiempo suficiente para causar los daños importantes asociados con el estrés a largo plazo.
 
Los síntomas más comunes son:
Agonía emocional: una combinación de enojo o irritabilidad, ansiedad y depresión, las tres emociones del estrés.
Problemas musculares que incluyen dolores de cabeza tensos, dolor de espalda, dolor en la mandíbula y las tensiones musculares que derivan en desgarro muscular y problemas en tendones y ligamentos;
Problemas estomacales e intestinales como acidez, flatulencia, diarrea, estreñimiento y síndrome de intestino irritable;
 
Sobreexcitación pasajera que deriva en elevación de la presión sanguínea, ritmo cardíaco acelerado, transpiración de las palmas de las manos, palpitaciones, mareos, migrañas, manos o pies fríos, dificultad para respirar, y dolor en el pecho.
El estrés agudo puede presentarse en la vida de cualquiera y es muy tratable y manejable.
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GRACIAS POR LEERNOS!

Por B. Cetina

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