Fibromialgia, la comunicación alterada en el cerebro y la médula espinal, contribuye a los síntomas

Cualquier dolor, si se hace crónico y agota nuestra capacidad de adaptación, puede convertirse en un ‘Síndrome de Sensibilización Central’ (SSC). El sistema nervioso central queda sensibilizado ante los estímulos que le llegan, tanto del exterior como desde el propio paciente.

 

El dolor con sensibilización central, se extiende y afecta a la persona física y emocionalmente. La persona se puede volver irascible e intolerante a medicamentos, alimentos, estímulos químicos, luces, sonidos, etc.

Puede llegar a interferir con las hormonas o con el sistema inmune, circunstancias que dificultan el éxito del tratamiento.

-Una inflamación neurogénica, una respuesta inflamatoria localizada, discreta, que no estimula una respuesta inmune ni se detecta en los análisis, parece que tiene un papel en la comezón y el sarpullido que se ven en pacientes del SFM. Son frecuentes las reacciones parecidas a las alérgicas a toda una gama de sustancias (p. ej., medicamentos, productos químicos, aditivos de los alimentos, contaminantes, etc.), y los pacientes tal vez experimenten una forma de rinitis no alérgica caracterizada por la constipación o excreciones de la nariz y dolor en los senos nasales, pero sin las reacciones inmunológicas que se dan en las condiciones alérgicas.-
-Por una parte, la presencia de factores tisulares
liberados por el proceso inflamatorio causa una sensibilización de los nociceptores periféricos, lo que
produce una disminución del umbral de excitación y un aumento de las descargas de las vías
aferentes. Estos cambios originan a nivel del SNC, un aumento de la excitabilidad neuronal y la
puesta en marcha de mecanismos de amplificación de las respuestas. Como consecuencia, se pierde la
estrecha correlación entre la intensidad del estímulo y magnitud de la respuesta (dolor), persistiendo
el dolor aun en ausencia de nueva lesion tisular-Las estructuras involucradas en la transmisión del dolor son los Nociceptores periféricos, éstos se activan mediante un estímulo doloroso. El estímulo doloroso se transmite a la médula espinal. Las vías ascendentes transmiten el estímulo doloroso a la corteza cerebral, al tálamo y a otras regiones del cerebro.
Los pacientes con fibromialgia tienen una constante hiperactividad del sistema nervioso simpático, anormalidad que se hace más evidente durante las horas del sueño.
También está involucrado en la respuesta involuntaria ante situaciones de estrés, en esas circunstancias se libera una gran cantidad de hormonas del estrés. La sangre baja a las extremidades, las pupilas se dilatan, el tono muscular aumenta al transformarse en tensión, la frecuencia respiratoria aumenta, el corazón late más rápido y se produce sudoración.


En los pacientes de fibromialgia el sistema nervioso simpático está en una incesante hiperactividad. Los pacientes producen demasiada adrenalina, lo que irrita las terminales nerviosas y éstas ya quedan permanentemente irritadas. Esta es la causa del dolor constante y de la sensibilidad exagerada que padecen.

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Por otra parte la liberación de histamina que normalmente se libera durante las reacciones alérgicas, se incrementan en pacientes con fibromialgia.
Las pruebas reunidas apoyan firmemente el concepto de que la inflamación neurogénica en el sistema nervioso periférico, contribuye a los síntomas de la fibromialgia.

Los nervios periféricos envían mensajes desde el cerebro y la médula espinal al resto del cuerpo, ayudándote a sentir que los pies están fríos y a mover los músculos para poder caminar. Los nervios periféricos son frágiles y se dañan fácilmente. Una lesión nerviosa puede afectar a la capacidad del cerebro para comunicarse con los músculos y los órganos. El daño a los nervios periféricos se llama «neuropatía periférica».

También evidencia de que la actividad alterada en el sistema nervioso central puede, en sí mismo desencadenar la neuroinflamación periférica. Este concepto podría explicar la idea de la inflamación neurogénica, y es el motivo por el cual los síntomas de fibromialgia pueden desencadenarse sin motivos externos que produzcan dolor.  
Las interacciones entre el estrés y el sistema nervioso central, podrían mejorarse con fármacos como gabapentina
También podría ser posible alterar las vías desde el cerebro hasta la periferia, con un control del dolor mediante medicamentos como Desvenlafaxina, Duloxetina, Levomilnacipran, Venlafaxina que ayudan a aliviar los síntomas de la depresión, la irritabilidad y tristeza, también se utilizan para los trastornos de ansiedad y el dolor de los nervios.
Ni los corticoides, ni los analgésicos antiinflamatorios, han demostrado alguna eficacia en la fibromialgia. 

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