La vida con Fibromialgia es como una montaña rusa…

El dolor por un episodio agudo de fibromialgia muchas veces comienza cuando menos te lo esperas. Siempre es inconveniente y desubicado.
Luego se produce el dolor emocional por el efecto de la pérdida del bienestar físico

Los tiempos más tristes y difíciles son los días o meses que siguen a nuestro diagnóstico, aunque ya veníamos sufriendo síntomas antes conseguirlo.
Para algunos pacientes resulta un alivio saber que los dolores y el sufrimiento por fin tienen un nombre…
Nuestra situación física, mental y, muchas veces, económica ha venido cambiando a lo largo del tiempo que duró nuestro peregrinaje hasta lograr el diagnóstico.
Pero nosotros, nuestra esencia, todavía sigue ahí, es la situación la que ha ido cambiado.
Al tratar de asimilar que nuestra enfermedad no tiene cura vamos a pasar por momentos con sentimientos de pérdida, con el paso del tiempo los tramos entre esos momentos serán cada vez más espaciados y menos dolorosos emocionalmente. Todos sabemos que ‘el tiempo cura todos los males’…

¿Cuáles son algunas de las cosas que más 

nos entristecen?
La pérdida gradual de energía y fuerza, los dolores, quizás la pérdida del trabajo, la pérdida de amigos y/o cónyuge, la incapacidad para hacer todo lo que solíamos poder hacer, tal vez tener que dejar de practicar o realizar lo que más nos gusta, la pérdida de la autonomía física, ya no podemos ser los hijos, hermanos, esposos, padres que quisiéramos y nos sentimos culpables por ello…
Angústiese, ¡pero luego véalo como una parte más de su vida!
Vamos tratar de enfocarnos en nosotros, amarnos a nosotros mismos lo suficiente como para usar parte de nuestro tiempo en un óptimo cuidado personal. No le tengamos miedo a la pena, la tristeza, pensemos en ella como en una montaña rusa, sube muy alto y luego baja, y así será nuestra vida: con altibajos.
A veces tendremos miedo y dolor, tristeza, angustia.
Otras muchas veces sentiremos alegría y felicidad.

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