Aislamiento y soledad causados por la Fibromialgia…

El Aislamiento y la Soledad de la Fibromialgia
Cuando te desconectas del mundo exterior, estás construyendo un muro reforzado alrededor de tu vida para bloquear todo lo que te haga daño.
Pero, ¿y si las medidas que tomas para protegerte a ti mismo te están provocando aún más daño?

Qué pasa si tu protección (pared) no permite entrar lo positivo, tanto como detiene lo negativo?
Y lo que es más importante, ¿qué pasa si el mayor peligro viene de ti? Detrás de la pared que construiste, sólo estás tú y la fibromialgia.
La Fibromialgia es una gran oponente, aunque solo veas el efecto en tu salud física. Pero cuando también consideras el efecto psicológico de la enfermedad, te enfrentas a un adversario peligroso.
Fibromialgia y Depresión
Cuando se es afectado por fibromialgia y depresión, comenzamos a ver el mundo exterior de manera diferente. Es la naturaleza de la depresión.
Hace que las cosas buenas parezcan malas y las malas aún peores. Hace que la gente tome acciones no pensadas por culpa de la depresión.
Para muchas personas con fibromialgia, la depresión no es el problema, el inconveniente está en lo que hacen para combatir la depresión. El aislamiento es el ejemplo perfecto de esto. La depresión ha convencido a la persona de que los lugares y situaciones comunes, normales, donde van todas las personas son altamente negativos.
Comienzas a pensar que estas cosas te harán daño, lo que provocará que tu depresión y los síntomas de la fibromialgia empeoren.
Comienzas a retirarte físicamente y emocionalmente, como una forma de supervivencia. 

Ocurre de las siguientes maneras:
•  Estar menos motivado para salir de tu hogar
•  Sentirte más ansioso o preocupado al salir de la casa
•  No aceptar invitaciones de amigos o familiares para reunirse o no asistir a reuniones
•  Planificar menos oportunidades sociales
•  Ignorar a las personas que desean apoyarte
•  Ver solo lo negativo asociado con las conexiones sociales
A veces, retirarse es un comportamiento normal y saludable, pero surgen problemas cuando esta situación se alarga en el tiempo.
Las personas que se retiran se terminan aislando, lo que conduce al ciclo perjudicial de depresión, aislamiento, y las crisis de fibromialgia. Cada uno influye en el otro conduciendo a síntomas cada vez más negativos. Sin embargo, cada problema tiene una solución.
¿Quieres mantener o construir una vida social activa, mientras reduces los síntomas de la fibromialgia?
Cómo hacerlo: El aislamiento no ocurre de un día para el otro. A menos que haya un evento traumático que desencadene el aislamiento, este ocurre lentamente con el paso del tiempo.
Tal vez tu fibromialgia comenzó en los días que tenías planes de visitar a tus amigos. Al cancelar tus planes, sin querer comenzaste a construir tu pared y ésta avanzó hacia el aislamiento. En poco tiempo, la combinación entre la fibromialgia y el aislamiento se convirtió en un hábito.
Las personas que se aíslan lo hacen por una razón. Aunque la razón no tenga sentido, hay una razón. Si no puedes descubrir la razón, no puedes ver el motivo de la pared que construiste.
  • ¿Por qué está tu pared allí? 
  • ¿Qué esperabas lograr al construir el muro? 
  • ¿Qué factores te llevaron a levantar la pared en su momento? 
  • ¿Por qué no construiste la pared antes? 
  • ¿Qué acciones o reacciones hacen que la pared sea más grande y más fuerte?
Para quitar la pared, debes entender qué propósito tiene.
Esta información proporcionará una mejor explicación de las razones que mantienen tu aislamiento.
Descartar a los Positivos y ver los Negativos
El aislamiento continuará mientras rechaces lo negativo y veas sólo lo positivo de tu pared. Si crees que el encierro te protege de resultados no deseados en las relaciones, o de la falta de comprensión y la agresión de los demás, el aislamiento continuará.
Si piensas que no hay nada positivo en las relaciones sociales, no tendrás la motivación para salir de tu situación actual. Tu pared permanecerá. Para finalizar el aislamiento, debes ver el punto de vista alternativo. 
Esto sólo requiere una nueva perspectiva, y voluntad de aceptar que tus ideas respecto a las relaciones podrían ser influenciadas negativamente por la depresión relacionada con la fibromialgia.
Recuerda, la depresión quiere que estés más deprimido, por lo que enfatiza lo negativo en tu vida para lograr su objetivo. Para terminar con esto, debes volver a recordar como era tu pasado con vida social y sin aislamiento.
Haz una lista de personas con las que te interesa relacionarte, familiares, amigos y compañeros de trabajo.
•  Haz una lista de lo positivo logrado a través de la relación social
•  Una lista de las oportunidades que te perdiste debido a tu aislamiento
•  Haz una lista de oportunidades futuras que se perderán si tu aislamiento continúa 
Esta lista de decisiones comienza a deshacer el aislamiento, poniendo más
énfasis en el bienestar que viene con la socialización.
Derriba el muro
Utiliza la lista para ver los aspectos positivos de ser sociable, y los negativos del aislamiento, esto es valioso pero no es suficiente. Para derribar realmente la pared, debes involucrar activamente a otras personas en tu vida.
Haciendo llamadas telefónicas, visitando amigos, y aumentando el contacto en línea, de esta manera comenzarás a recuperar las habilidades necesarias para mantener buenas relaciones.
En este punto, muchas personas buscan a sus amigos que están disponibles, pero no encuentran muchas opciones. Un largo período de aislamiento los ha alejado, ya que no estaban recibiendo el nivel de reciprocidad necesario para disfrutar de la relación.
Esto hace que el acto de romper la pared sea aún más desafiante, porque necesitarás ir más allá de tus comportamientos normales, para reparar las relaciones. Tendrás que convencer a los demás de que todo será diferente esta vez.
Considera iniciar la reconexión con una disculpa. Puedes sentirte incómodo, pero será muy útil para lograr tus metas.
El aislamiento es una prisión auto-impuesta. Con la influencia de la depresión, el aislamiento es un componente natural de la fibromialgia.
Es tu tarea evitar la atracción del aislamiento, antes de que comience. Si es demasiado tarde para la prevención, debes decidirte y destruir la pared. 
Sólo cuando la pared esté abajo podrás ser libre del aislamiento.
Imagen de: Saber vivir

1 comentario

  1. No estoy de acuerdo. El enfermo no es el culpable de su aislamiento ni el aislamiento viene dado por la depresion. Al revés, la depresión sucede al ver cómo tu entorno afectivo (soporte emocional fundamental por independiente que uno sea), va pasando de ti a medida que te vas encontrando peor.Es muy duro ver que las personas que quieres, en lugar de apoyarte en unos momentos que son tan duros para ti, te cuestionan constantemente, te juzgan erróneamente o te llenan de reproches. Lo entiendo: ignorancia, incomprensión, falta de empatía, egoismo, pasotismo… o de todo un poco, pero el caso es que esa actitudes te causan tanto o más dolor que la fibromialgia y bastante tiene uno ya con lo que tiene. Así que, para protegerte, terminas tú mismo aislándote también. En realidad, aislado emocionalmente ya estás, pero te aislas además \»físicamente\», para apartarte de lo que te perjudica y para que tu sistema nervioso pueda recuperarse en su soledad. Al menos esto es lo que ocurre en mi caso. Siempre fui una persona muy sociable, rodeada de numerosos \»amigos\» que me reclamaban constantemente, incluso me agobiaba por no tener tiempo para todos. Tenía también pareja, aficiones y un trabajo donde me relacionaba con mucha gente. Pero fue empezar con la enfermedad y poco a poco ir perdiendo todo. Actualmente, solo me quedan mis familiares más directos, pero incluso ellos siento que muchas veces que me dan de lado, pues ya casi nunca me invitan a las reuniones ni vienen a verme, a pesar de vivir cerca y saber que son las únicas personas que tengo.Total, que si los que se suponía te querían te fallan o te abandonan, pocas ganas te quedan de buscar nuevos amigos. Y menos cuando ni siquiera tienes fuerzas para vestirte o para empujar la silla de ruedas, como en mi caso.En fin, así lo he vivido yo. Quizás es que he tenido mala suerte y solo estaba rodeada de personas egoístas, que también pudiera ser.No obstante, pese al dolor físico y emocional, me quedo con lo positivo que me ha traido la enfermedad: un mayor conocimiento de mi misma y de los demás, y nuevas perspectivas desde las que enfocar la vida y el ocio. Además, no puedo quejarme porque veo que los dioses escucharon mis plegarias: \» ¿No querías más tiempo libre para tí? ¡Pues toma tres tazas!\»

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