El analgésico ideal para la Fibromialgia. Investigaciones que se realizan para lograrlo


¿Cuál es el futuro de la investigación sobre el tratamiento del dolor?

A la vanguardia de la investigación sobre el dolor están los científicos respaldados por los Institutos Nacionales de Salud (NIH), incluso el NINDS. En el marco del programa de la Unión Europea Horizonte 2020 para la investigación e innovación, existen muchos proyectos específicos que son pioneros en nuevas terapias y tratamientos para el dolor crónico.
Desarrollar mejores tratamientos para el dolor es la meta principal de todas las investigaciones
 

Algunos analgésicos insensibilizan la percepción del dolor. La morfina es uno de ellos. Funciona por medio de los analgésicos naturales del cuerpo, evitando que los mensajes de dolor alcancen el cerebro.

Los científicos están trabajando en el desarrollo de un medicamento parecido a la morfina con el mismo efecto analgésico pero sin sus efectos secundarios, como la sedación y la potencial adicción. Los pacientes que toman morfina también generan tolerancia a la morfina, o sea que con el tiempo necesitan dosis más altas para conseguir el mismo alivio del dolor.

Se realizan estudios que identificaron qué contribuye a la tolerancia, el progreso continuado en esta línea de investigación debería permitir que los pacientes tomen dosis menores de morfina.

Un objetivo de los investigadores que trabajan para desarrollar la futura generación de analgésicos es tomar control del ‘centro de conexiones’ del dolor del cuerpo con medicamentos que eviten que las señales de dolor se amplifiquen o lograr que se detengan del todo. O interrumpir las señales de dolor, ésta es una meta importante en el desarrollo de los analgésicos. Un mayor entendimiento de los mecanismos detrás del dolor tendrá participación importante en el desarrollo de futuros medicamentos.

Las siguientes áreas de investigación nos acercan al analgésico ideal:

La tomografía con emisión de positrones, la imagen por resonancia magnética funcional, y otras tecnologías para la obtención de imágenes muestran una imagen vívida de lo que está pasando en el cerebro mientras se procesa el dolor.

Usando imágenes, los investigadores pueden ver que el dolor activa al menos tres o cuatro áreas clave de la corteza cerebral.

Es interesante que cuando los pacientes se someten a hipnosis para no experimentar el estímulo doloroso, se reduce la actividad en algunas áreas cerebrales, aunque no en todas. Esto demuestra que sentir dolor involucra un componente emocional al igual que una experiencia sensitiva, o sea la intensidad del estímulo doloroso.

Los canales iónicos son importantes para trasmitir señales a través de la membrana del nervio. Existe la posibilidad de desarrollar nuevas clases de medicamentos, incluso combinaciones de medicamentos para el dolor que actuarían en el sitio de la actividad del canal.

Los investigadores han observado que una sobreacumulación de ciertos factores tróficos (sustancias químicas naturales encontradas en el cuerpo humano que afectan la supervivencia y la función de las células) en las células nerviosas de animales producen que sientan más dolor, y que algunos receptores encontrados en las células responden a ellos e interactúan entre sí. Estos receptores pueden proporcionar motivos para nuevas terapias para el dolor.

Ciertas mutaciones genéticas pueden cambiar la sensibilidad y las respuestas de comportamiento frente al dolor. Estas mutaciones genéticas causan una alteración en el procesamiento de la información dolorosa cuando sale de la médula espinal y viaja al cerebro. Esta información puede usarse para complementar los esfuerzos dirigidos a desarrollar nuevos medicamentos.

Plasticidad: Después de una lesión, el sistema nervioso se somete a una enorme reorganización. 

Los cambios dramáticos que se producen con lesiones y dolor persistente subrayan que el dolor crónico debe considerarse como una enfermedad del sistema nervioso, no solamente como dolor agudo prolongado o un síntoma. Los científicos esperan lograr que las terapias dirigidas a prevenir los cambios a largo plazo que se producen en el sistema nervioso evitarán el desarrollo de afecciones de dolor crónico.

Al igual que las mutaciones genéticas pueden afectar la conducta, también pueden afectar neurotransmisores involucrados en el control del dolor. Usando tecnologías con imágenes sofisticadas, los investigadores pueden visualizar lo que está pasando en la médula espinal.

De este trabajo pueden surgir nuevas terapias que pueden ayudar a reducir u obstruir el dolor crónico.

La ciencia ha logrado entender y controlar el dolor con medicamentos, cirugía y otros tratamientos. Los científicos entienden mucho sobre las causas y los mecanismos del dolor, y la investigación ha producido grandes adelantos en el diagnóstico y tratamiento de un gran número de trastornos dolorosos.

Para las personas que luchan diariamente contra las limitaciones del dolor, el trabajo y la investigación ofrecen un arma poderosa en la batalla para prolongar y mejorar las vidas de las personas con dolor: la esperanza.

Investigaciones Europeas 2020.

Entre ellas figuran NANOHEDONISM, un proyecto que emplea la nanotecnología como medio para mejorar el tratamiento del dolor, el proyecto NGN-PET que ha realizado un trabajo fascinante sobre opciones de tratamiento para el dolor neuropático, y el proyecto TargetCaRe, que ha estudiado la regeneración de los cartílagos como posible tratamiento para el dolor lumbar crónico y la artrosis. Hay otros cuatro proyectos que también han mostrado resultados convincentes y esperamos que sus soluciones revolucionarias pronto estén a disposición de los pacientes que tanto las necesitan.

De estos trabajos pueden surgir nuevas terapias que ayuden a reducir o anular el dolor crónico o grave.

Para obtener información adicional sobre los programas investigación del NINDS, contacte a la Unidad de Recursos Neurológicos y Red de Información del Instituto (BRAIN por su sigla en inglés) en: 

BRAIN P.O. Box 5801 Bethesda, MD 20824, (800) 352-9424

Para más información del programa de la Unión Europea Horizonte
2020 para la investigación e innovación:
Imagen de: Gaceta médica
Párrafos de: CORDIS, NIH.

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