Resultados del tratamiento con opioides en pacientes de Fibromialgia/dolor crónico.

 
 

El dolor crónico puede afectar seriamente la calidad de vida de una persona y es sufrido por pacientes con afecciones médicas tales como fibromialgia, Encefalitis miálgica y Artritis reumatoide. 

Actualmente los investigadores dicen que el uso de la morfina opioide tiene sólo un valor terapéutico limitado para controlar el dolor en estos pacientes.
 
 
 

La sensibilidad del dolor en la fibromialgia y el síndrome de fatiga crónica, depende en gran medida a los mecanismos de dolor central, dolor inhibitorio. Varios estudios han tratado de encontrar los procesos latentes detrás del dolor crónico.
Los pacientes con EM y fibromialgia a menudo tienen hipersensibilidad generalizada al dolor debido a un mal funcionamiento de los procesos que controlan el dolor en el sistema nervioso central, llamado sensibilización centralEsto ocurre cuando el dolor en modifica la forma en que funciona el sistema nervioso central, y el paciente percibe más dolor con menos causa. 
Los pacientes con artritis reumatoide, tienen dolor causado por procesos alterados de modulación del dolor (Las vías del dolor tienen tres niveles de modulación: periférico, a nivel del órgano en que se produce el daño (articulación, tendones, etc.), desde donde se transmite el estímulo por los nervios espinales al nivel encefálico).
 

 

 
Las medicinas para reducir el dolor son comunes, pero la respuesta es muy variable. 
Comprender cómo los pacientes con diferentes condiciones responden a la misma medicación, puede ayudar a los investigadores a identificar las diferencias y similitudes de la naturaleza del dolor crónico, y puede ayudar a identificar el mejor tratamiento para cada condición.
Investigadores de Bélgica compararon los efectos del opioide mediante la inhibición del dolor en pacientes con artritis reumatoide, y en pacientes con EM/fibromialgia. 
 Se estudió a 10 pacientes con síndrome de fatiga crónica (EM) o fibromialgia, 11 pacientes con artritis reumatoide y 20 individuos sanos sin dolor, como control.
Los pacientes con dolor crónico recibieron un fármaco basado en opiáceos, morfina o un placebo. Los voluntarios sanos fueron sometidos al mismo procedimiento pero con naloxona en lugar de morfina. 
La naloxona es un medicamento aprobado para contrarrestar los efectos de una sobredosis de opioides. 
Los resultados del estudio mostraron que los pacientes en el grupo de dolor crónico tenían umbrales de dolor más bajos en comparación con el grupo de control sano. 
Se encontró que la morfina aumentaba el umbral de dolor de pacientes con dolor crónico en comparación con el grupo control. Este efecto fue similar al observado en el grupo de pacientes con dolor, tratados con placebo.
 
Según el equipo, los resultados mostraron que la morfina fue capaz de disminuir la sensibilidad al dolor (tiene una acción anti-hiperalgesia) en pacientes con síndrome de fatiga crónica (EM), fibromialgia y artritis reumatoide. 
En general, los hallazgos sugieren que los efectos de la morfina en pacientes con dolor crónico son limitados, y que «el tratamiento de la sensibilización central puede requerir una combinación de diferentes tratamientos farmacológicos y no farmacológicos».
 
 
 
 

Los resultados del estudio fueron
publicados en la revista Pain Practice.
 

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