La Fibromialgia provoca dolor y fatiga, se malentiende, hay mitos e ideas equivocadas.

La fibromialgia es una afección muchas veces malinterpretada. 

Si te han diagnosticado fibromialgia y deseas obtener la mayor información posible sobre la condición, es posible que te encuentres con ciertos mitos y conceptos erróneos sobre ella.
Una supervisora de enfermería comenta algunas ideas erróneas y por desgracia frecuentes, sobre la fibromialgia. El error más común es que la fibromialgia no es un problema de salud verdadero, creen que ‘todo está en tu cabeza’. 
Todavía se conoce poco sobre la fibromialgia, hay muchas investigaciones en proceso y cada vez hay más información sobre esta enfermedad. En las personas con fibromialgia, el cerebro y la médula espinal (el sistema Nervioso central) procesan las señales de dolor de forma distinta. Como resultado, reaccionan con más intensidad a sensaciones que en realidad no son dolorosas, como el tacto y la presión leve, con una sensibilidad desmesurada. Se trata de un problema fisiológico y neuroquímico verdadero.
En la actualidad, las personas tienden a pensar que hay una cura o solución para cualquier problema médico. Esto es frustrante para el paciente con fibromialgia porque los tratamientos tradicionales resultan efectivos pero hasta cierto punto. También es frustrante para los médicos ya que ellos quieren ayudar a las personas. Pero no hay una solución real. 
Para alcanzar el mayor bienestar posible, se requieren cambios en el estilo de vida y tomar los medicamentos. Es un proceso largo.
Cada vez más personas van comprendiendo que la fibromialgia es un problema real, muchas veces sucede porque conocen a alguien que la padece. 
Y cada vez hay más hombres diagnosticados con fibromialgia, ahora que los criterios de diagnóstico ya no están solamente enfocados en la cantidad de puntos sensibles que el paciente podría tener.
Los médicos notan que las personas que tienen fibromialgia, pueden controlar los síntomas a través de hacer ejercicio con regularidad. Al comenzar a ejercitarse, tal vez resulte difícil, pero las investigaciones muestran que ir aumentando el tiempo de ejercicio gradualmente puede reducir el dolor. Debemos comprender que no hay ninguna pastilla mágica. Tratemos de disminuir el estrés. De dormir lo suficiente. También podemos probar otros tratamientos alternativos, sin medicamentos.
Algunas personas han comprobado que sus síntomas empeoran luego de consumir ciertos alimentos o aditivos, como alguno de los siguientes: la harina refinada, los productos lácteos, el azúcar, los sustitutos del azúcar o el glutamato monosódico, pero no hay evidencias claras basadas en investigaciones que respalden esto.
Los científicos están estudiando posibles conexiones entre el consumo de gluten, ya que la celiaquía y la sensibilidad al gluten con pruebas de enfermedad celíaca negativas o sensibilidad al gluten no celíaca es un problema recientemente reconocido cuyas manifestaciones clínicas se superponen con las de la fibromialgia, la fatiga crónica y el intestino irritable. Hasta un 30% de los casos severos de fibromialgia podríanbeneficiarse de la dieta sin gluten.
Las personas que padecen fibromialgia también son más propensas a sufrir obesidad o sobrepeso y ambos problemas afectan la calidad de vida. Adelgazar puede ayudar a algunas personas a reducir los síntomas de la fibromialgia.
 
El poder de la mente es un factor real en la percepción del dolor. 
Hay estudios que han demostrado que la ansiedad que se produce al anticipar el dolor, a menudo es más problemática que la experiencia del dolor en sí. En ese sentido la mente tiene un impacto negativo sobre los síntomas.
Muchas de las personas que acuden a los médicos son perfeccionistas, con expectativas muy altas de ellas mismas. No se ajustan a expectativas realistas después de manifestar síntomas de fibromialgia. Estas personas tienen dificultades para aprender a relajarse. Pueden soportar el dolor y seguir realizando sus actividades, hasta el punto de quedar exhaustas. 
Pero, a medida que aprenden a moderar sus niveles de actividad, gradualmente ajustan sus expectativas y logran estar más activas, pero sin exagerar.
Los pacientes sienten niveles más bajos de dolor cuando pueden desacelerar su frecuencia cardíaca, respirando profundamente, y practicando técnicas de relajación. 
Si las personas con fibromialgia creen que no existe nada que pueda ayudarlas, van a continuar sin recibir el tratamiento adecuado. Aunque no haya una cura, existen tratamientos que realmente pueden mejorar su calidad de vida. 
Los pacientes deben reconocer que está bien pedir ayuda y tomarse el tiempo necesario para hacer ejercicio, y relajarse todos los días.
Tienen que priorizar su propia salud.

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