¿Cómo ayudar a un enfermo de Fibromialgia y adaptarnos a los cambios?


¿Cuándo afecta al trabajo?. ¿Cómo ayudar?.

Adaptarse a los cambios…
Las personas que padecen fibromialgia tal vez tengan dificultades en el trabajo. 
Una paciente tiene muchos años en su empleo, pero trabajar se le hizo más difícil debido a sus problemas de salud. Después de hablar con sus empleadores, consiguió trabajar a tiempo parcial en la misma empresa, y gracias a este cambio disminuyó su estrés. 

Cómo podemos posibilitar la eficacia en nuestro empleo:

  • Horarios de trabajo: tratar de conseguir el turno de día, evitar las horas extras y en lo posible, reducir el tiempo de viaje. Escoger en lo posible un horario flexible o de media jornada.
  • Descansos: tomarse descansos durante el horario de trabajo.
  • Acomodar el espacio de trabajo: Trate de conseguir herramientas ergonómicas o muebles anatómicos para lograr comodidad y bienestar.
  • Escritorio: trate de conseguir un teclado ergonómico que incluye apoyo para las muñecas.
  • Telefonía: si utiliza un teléfono, fíjese que disponga de auriculares para evitar sostenerlo.
  • Aire acondicionado: es importante asegurar que el puesto de trabajo no esté ubicado frente al aire acondicionado u otra corriente de aire.
  • Actividades repetitivas: evite realizar movimientos reiterativos, esto le ayuda a controlar sus síntomas.
Cómo ayudar
Todos los miembros de la familia incluso los niños, pueden aprender acerca de la fibromialgia y comprender que si bien el enfermo parece saludable, padece de una enfermedad crónica dolorosa y agotadora. Para lograrlo es fundamental la buena comunicación familiar. Hablen en familia para lograr determinar qué tarea puede realizar cada uno. 
Es muy importante que el paciente aprenda a conservar la energía mientras efectúa sus quehaceres. Para ello tal vez necesite algo de imaginación, junto con la cooperación de los demás. Un terapeuta ocupacional podría ser de ayuda.
Una manera de ayudar a un amigo que sufra esta enfermedad es siendo un ‘buen oyente’. Trate que las conversaciones mantengan un tono optimista y que la fibromialgia no sea el único tema del que hablar. 
 
¿Qué debe decirse y qué no? 
Si sufre de fibromialgia trate de recurrir a más de un ‘oyente’ para evitar que siempre sea el mismo y se termine cansando de oírnos. Lo correcto, si sentimos necesidad de hablar de nuestros problemas es concurrir a un psicólogo, con él podremos tratar problemas relativos a nuestros afectos, emociones, nuestra actividad, objetivos, deseos, problemas de la vida… El profesional buscará potenciar nuestras propias habilidades, que naturalmente nos bastan para resolver o sortear problemas de nuestra vida.
 
Adaptarse a los cambios
Los cambios nos irritan, especialmente cuando no son nuestra elección. Un fisioterapeuta que ha tratado a unos cien enfermos de fibromialgia señala: 
‘Trato de hacerles comprender que tienen que aceptar su situación. También deben efectuar algunos cambios en su vida, no desanimarse por causa de los dolores o las recaídas temporales. Mediante el autocontrol, el conocimiento, el entendimiento y los ejercicios pueden dominar la condición en vez de que ésta los domine a ellos’.

Procure conservar el sentido del humor. Generalmente se duerme mucho mejor después de reírse un rato viendo una buena comedia.

Cómo desarrollar sentido del humor

1. Acostúmbrate a adoptar una perspectiva distanciada, y así observar en qué circunstancia hay un espacio para el humor.

2. Aprende a no tener miedo del qué dirán.

3. Aprende a reírte de ti mismo.

4. Lee, escucha, aprende sobre diversos temas.

5. No te aprendas chistes, los mismos deben ser espontáneos.

6. Aprende a diferenciar cuándo es apropiado usar el humor y cuándo no.

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