Las personas muy responsables tienen más probabilidades de padecer Fibromialgia

Las personas más propensas a la Fibromialgia son aquellas que tienen un sentido muy riguroso de la responsabilidad.
Cuidan siempre de todas las tareas, tanto las suyas como las de los demás.
Están siempre sobrecargados de trabajo, pues lo consideran un deber a cumplir.

Asumen muchos compromisos, tanto de trabajo como de familia aun sabiendo que van más allá de su tiempo y energía.
Realizan grandes esfuerzos para cumplir las obligaciones autoimpuestas y así terminan agotados. Las personas con Fibromialgia tienden a ser perfeccionistas. Evitan pedir ayuda o favores por orgullo, o para no molestar a los demás.
Muchas veces se sienten usados ​​por los demás ya que siempre están dispuestos a ayudar. Sienten que sus esfuerzos no son valorados, pero en vez de parar tratan de hacer más aún.
Otra característica de quien sufre de Fibromialgia es la baja autoestima, para agradar a los demás les resulta muy difícil decir no e imponer límitesColocan a un costado sus propias necesidades, a favor de las de los demás. También suelen tener dificultad para dedicarse al ocio, sienten que están perdiendo el tiempo.
Otro rasgo de personalidad destacado de las personas con Fibromialgia es la rigidez del pensamiento, y la dificultad para ajustarse a los cambios.
En la mayoría de los casos hay un cierto resentimiento o bronca tanto hacia los otros como hacia sí mismos, por no atreverse a revertir la situación en que se encuentran.
El estrés constante o situaciones de estrés agudo también están relacionados con las posibles causas de la fibromialgia. También los síntomas de la fibromialgia pueden causar estrés, ya que limitan la posibilidad de realizar todo lo que tiene planeado hacer.
Saber lo que nos molesta, nos desagrada y donde es posible cambiar, son los
primeros pasos en la búsqueda de una vida emocional y físicamente saludable.
Para aprender a manejar tus emociones, primero que debes lograr conocerte a ti mismo.
El autoconocimiento puede ayudar, algunos ejemplos de autoconocimiento son:
Conocer nuestra propia personalidad.
Conocer nuestros sentimientos.
Leer un libro y aprender de él. 

Debes ser consciente y sensible a tus propias emociones y a cómo te comportas en el momento en que ocurren, por ejemplo cuando experimentas felicidad, tristeza, enojo, miedo, sorpresa, alegría…


Por: B. Cetina
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