Fibromialgia y malestar agudo en las piernas, causa horribles sensaciones.

Una característica de la fibromialgia es dolor generalizado, incluido un desagradable malestar en las piernas. 
La fibromialgia no se comprende, y no existe cura pero se puede tratar mediante una variedad de tratamientos convencionales y complementarios, junto con cambios en la forma de vida.
Este malestar puede diferir entre pacientes, pero en muchos puede presentarse como malestar agudo, dolor sordo o sensación de palpitación y calor.

Sufrimiento en las piernas
Este trastorno está identificado con la fibromialgia, puede presentarse en los ligamentos, músculos o tendones, que conectan los músculos con los huesos y transmiten la fuerza a todo el esqueleto. Los diferentes síntomas que suelen ocurrir en las piernas como trastornos asociados con la fibromialgia, incluyen el Síndrome de piernas inquietas, que incluye sacudidas, temblores, sensación de fuego, incomodidad, fastidio… 
 


Síndrome de piernas inquietas
Las personas con fibromialgia pueden contraer el Trastorno de piernas inquietas, un problema neurológico descrito como inquietud, fastidio, molestia, sensación de fuego, u otras impresiones difíciles de comprender, que provocan una necesidad apremiante de mover las piernas. Las sensaciones generalmente comienzan al atardecer y se dispersan alrededor de las 2 de la mañana. Al mover sus piernas, pueden sentir un leve alivio de las sensaciones frustrantes. Intentar relajarse o descansar, tiende a acrecentar estas molestias, lo cual dificulta el descanso.
El mal descanso es otra condición común en la fibromialgia, y muchos pacientes pueden atribuir la interrupción del sueño al Síndrome de piernas inquietas. Dicho trastorno debe ser tratado por un Neurólogo, el mismo le recetará un medicamento que aliviará las sensaciones incómodas. 
 


Neuropatía

La neuropatía de fibras pequeñas es una afección del sistema nervioso periférico cuya principal manifestación es un cuadro de dolor neuropático crónico, acompañado generalmente de alteraciones del sistema nervioso autónomo. El dolor neuropático es el resultado del daño o la disfunción del sistema nervioso periférico o central, en lugar de la estimulación de los receptores para el dolor. Es un dolor desproporcionado respecto de la lesión.

El dolor neuropático puede ser de origen periférico o central. El periférico se produce por lesiones de nervio periférico, plexos nerviosos o en las raíces medulares dorsales. El dolor neuropático de origen central se suele generar por lesiones en la médula espinal y/o cerebro.

Se percibe como quemazón, hormigueo o hipersensibilidad al roce o al frío. La hipersensibilidad al tacto se denomina alodinia. Incluso un ligero toque puede causar dolor. A veces el dolor neuropático es intenso y constante. Sus causas pueden ser el resultado de lesiones traumáticas, infecciones, problemas metabólicos, causas hereditarias y exposición a toxinas. Una de las causas más comunes es la diabetes. Las personas con neuropatía periférica, describen el dolor como punzante, urente u hormigueante.

La neuropatía periférica tiene muchas causas posibles. Además de un examen físico, que puede incluir análisis de sangre, el diagnóstico generalmente requiere lo siguiente:

Una historia clínica completa. El médico revisará tu historia clínica, incluidos tus síntomas, estilo de vida, exposición a toxinas, hábitos de consumo de alcohol y antecedentes familiares de enfermedades del sistema nervioso (neurológicas).

Examen neurológico. El médico podría revisar tus reflejos tendinosos, tu fuerza y tono muscular, tu capacidad para sentir ciertas sensaciones, y tu postura y coordinación.

El tratamiento incluye: analgésicos, anticonvulsivos, antidepresivos, tratamientos tópicos.

Otro gran grupo de enfermedades que se asocian con la NFP es el de las causadas por una alteración del sistema inmune, como el síndrome de Sjögren.

Además, en ocasiones la neuropatía de fibras pequeñas es confundida con otras afecciones, como la fibromialgia.

Malestar en las piernas y tratamiento de fibromialgia.

Hidrátate, eleva tus piernas, controla el exceso de peso, usa vestimenta cómoda, masajéate y mójalas con agua fría, no estés de pie o sentado durante mucho tiempo seguido.

Hacer suficiente ejercicio es esencial e imperativo para el malestar de las piernas (no para el síndrome de piernas inquietas) y la fibromialgia. Luchar contra la debilidad para salir a caminar, o andar en bicicleta, puede ayudar a tener luego un buen sueño y mitigar el dolor. Escuchar música suave ayuda a olvidarse de los problemas del día y nos prepara para un buen descanso.
Una alimentación saludable rica en verduras y granos enteros, puede ayudar a disminuir los dolores. Muchas personas con fibromialgia tienen sensibilidad al gluten, aunque no tengan celiaquía (debe ser diagnosticado por un gastroenterólogo), también puede haber intolerancia a la lactosa y los aditivos. 
Aderezar con hierbas, como el jengibre, cúrcuma, tomillo, puede ayudar a disminuir el malestar en las piernas relacionado a la fibromialgia, pero no el síndrome de piernas inquietas.
Nota:
Para el correcto tratamiento del Síndrome de piernas inquietas, concurra a NEUROLOGÍA, allí le recetarán medicamentos específicos que  alivian enormemente los síntomas.

Imagen de: encolombia.com

https://www.msdmanuals.com/https://www.elsevier.es/,

https://www.mayoclinic.org/

Política de privacidad del uso de productos de Google

Deja un comentario