Fibromialgia problemas en la piel. 7 consejos para lidiar con ellos.

¿Cómo tratar los problemas en la piel en la fibromialgia?
La fibromialgia nos desafía con muchos síntomas y condiciones adicionales que nos dificultan aún más la vida, por ese motivo es importante conseguir la mayor cantidad posible de información  respecto a las maneras de controlar esta enfermedad.

Los síntomas más conocidos son fatiga, debilidad, dolor muscular generalizado y alodinia (percepción anormal del dolor, nacido de un estímulo mecánico o térmico que habitualmente es indoloro), además de todos ellos algunas personas también desarrollan erupciones en la piel y otros trastornos en la misma, todos asociados a la fibromialgia. Estas erupciones pueden ser angustiantes, incómodas o desagradables visualmente y pueden aumentar la depresión y el aislamiento.
 
Causas de erupciones en la piel con fibromialgia
Las personas con fibromialgia tienen más probabilidades de tener piel sensible que el resto, entre el 50 y el 80% de los pacientes desarrollarán erupciones u otros problemas de la piel. Estos pueden agregarse a la alodinia, haciendo que sea aún más difícil encontrar ropa que sea cómoda.
Si eras una de esas personas que se cambian de ropa varias veces antes de decidir que van a ponerse, entonces comprendes lo que significa. Pero, en este caso tiene nada que ver con la vanidad pues, es muy difícil encontrar prendas de ropa que no nos ‘duelan’.
Algunas erupciones pueden ser una reacción a los medicamentos que comenzó a tomar recientemente, consulte a su médico o farmacéutico.
Hay varias otras causas posibles de erupciones en la piel con fibromialgia:
♦ Alteración inmunológica.
La erupción se presenta cuando la piel entra en contacto con un alérgeno, una sustancia generalmente inofensiva que el sistema inmunológico ataca. Los alérgenos desencadenan reacciones alérgicas, pueden provenir de ciertos jabones, cremas y hasta de las mascotas.
La piel hipersensible  (piel muy sensible) es un tipo de piel muy común y molesto , en el cual pueden aparecer síntomas visibles (piel seca, irritación, eczema, ronchas, enrojecimiento, descamación) como síntomas no visibles y consecuentemente subjetivos (descriptos como ardor, picazón, o pinchazos).
Deformación capilar.  
Debido a cambios en el tejido conectivo y a la dilatación de los vasos sanguíneos se produce en esta capa de la piel que recubre la zona media del rostro (rosácea). Cuando los capilares sanguíneos son frágiles, por lo que se originan inflamaciones en el interior de la piel. La consecuencia es que en la superficie de la piel aparecen las rojeces o rubor. Cuando los capilares vuelven a su estado normal, la rojez desaparece temporalmente, pero con el tiempo el fenómeno empeora y los capilares, cada vez más dilatados, se tornan visibles a simple vista y se corre el riesgo de que las rojeces se vuelvan permanentes.
Otros motivos.
Los mastocitos son células que se originan en la médula ósea desde donde pasan a otros tejidos y participan en procesos alérgicos, de inflamación y también influyen en las defensas del organismo. La causa por la que surge la mastocitosis es por un aumento anormal del número de mastocitos en diversas zonas del cuerpo.
La piel es el órgano que con mayor frecuencia está afectado por la enfermedad, presentándose con lesiones cutáneas de color rojo-violáceo. Puede producir prurito, enrojecimiento facial, malestar general, ampollas, entre otros problemas.

El cerebro y el sistema nervioso.
Frente a episodios de estrés emocional nuestra piel también muestra señales de cambio.
Estímulos como la vergüenza, temor o angustia causan enrojecimiento, sudoración, vasoconstricción, etc.
Lo cierto es que muchas enfermedades cutáneas pueden verse precipitadas o exacerbadas por un evento estresante.
Las conexiones entre neuronas y diversas células cutáneas. A través de la acción de neuromoduladores sintetizados por las células nerviosas o las cutáneas, se ve como aparición o agravamiento de enfermedades como psoriasis, acné, neurodermitis, vitíligo, dermatitis seborreica, purito psicógeno, entre otras.
El prurito es una sensación cutánea que desencadena necesidad de rascado.
Los trastornos depresivos son las psicopatologías más comunes asociadas a prurito psicógeno. La secreción de serotonina y dopamina se relaciona con sentimientos de desesperanza e impotencia, así como con la sensación de prurito.

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