Fibromialgia, descubre 1 síntoma asociado.

El esófago es un tubo que transporta la comida desde la boca hasta el estómago.
La enfermedad por reflujo gastroesofágico (RGEF), ocurre cuando un músculo al final del esófago no se cierra adecuadamente.
Eso permite que el contenido del estómago regrese o haga reflujo hacia el esófago y lo irrite.
Puede aparecer una sensación de ardor en el pecho o la garganta denominada acidez.
Algunas veces se puede sentir el sabor del líquido del estómago en la parte posterior de la boca.
Si tiene estos síntomas más de dos veces a la semana, es posible que tenga (RGEF). También puede tener RGEF sin tener acidez estomacal. Los síntomas pueden incluir tos seca, síntomas de asma o problemas para tragar. Cualquier persona puede tener RGEF, incluso los bebés y los niños.
Si no se trata, puede conducir a problemas de salud más serios. En algunos casos, se requieren medicinas o cirugía.
 
Sin embargo, muchas personas pueden mejorar sus síntomas si:
•  Evitan las bebidas alcohólicas y las comidas condimentadas, grasosas o ácidas que desencadenan la acidez,
•  Comen menos porciones en las comidas,
•  No comen antes de acostarse,
•  Pierden peso cuando es necesario,
•  Visten con ropa holgada en el área digestiva.
 
Consejos nutricionales para el reflujo gastroesofágico
Como regla genérica, las personas que tengan reflujo gastroesofágico habrán de seguir las pautas de la pirámide de la alimentación saludable, que marcan la cantidad recomendada de los distintos grupos de alimentos.
Estudios recientes concluyen que la ingesta de cantidades reducidas de pan en las comidas, mejora la sintomatología derivada del reflujo, especialmente la sensación de ardor y dolor en el pecho.
 
Además, es conveniente no abusar de las grasas en la dieta, ya que relajan el esfínter esofágico inferior y el reflujo podría aumentar.
Por este motivo, es bueno cocinar preferentemente usando técnicas poco grasas como la plancha, el horno, al vapor o hervido.
Los alimentos más grasos como las carnes de cordero, pato o ganso, los embutidos, los lácteos enteros, y los productos de pastelería y bollería, deben estar controlados por su relación con el aumento del reflujo.
Sin abusar de alimentos precocinados o preparados, que suelen estar bastante más condimentados que los naturales y cuidando la ingesta de picantes o especias, los síntomas suelen disminuir de manera notable.
Conviene también realizar un cierto control en el aporte de alimentos muy ácidos, muy dulces o con coberturas de chocolate o azúcares, ya que no resultan adecuados para los procesos digestivos.

Las bebidas con gas o carbonatadas también son mal toleradas en muchas ocasiones y, en todo caso, conviene tomarlas fuera de las comidas, entre horas.
No hay que olvidarse de los zumos, no son muy recomendables: unos por su acidez y otros por su dulzor.
Por último, las temperaturas extremas en los platos (muy frío como un helado o muy caliente como puré de patata recién hecho), también irritan la pared del esófago produciendo dolor.
Párr. de: nih.gov, medlineplus, webconsultas.com

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