Rigidez matinal y Fibromialgia, dolor, cansancio.

La rigidez matutina se ve agravada por el dolor, fatiga y mal sueño y está entre las principales síntomas de los enfermos de fibromialgia.
Los médicos lo ven como un ‘síntoma menor’, nosotros que tratamos con él regularmente sabemos que es cualquier cosa menos ‘menor’ y es muy agobiante.
 
 
La lucha diaria de la mañana: Rigidez Matutina
Lidiando con la fibromialgia, los horarios de las mañanas, la rigidez, ya solo estar de pie es toda una tarea.
El 90% de los que sufren de fibromialgia experimentan dolor por la mañana, frecuente, crónico y con rigidez.
 
Puede ser muy triste para la vida de una persona cuando la capacidad de ‘ponerse en marcha’ por la mañana se ve gravemente obstaculizada.
¿Quién no se quejaría de despertar cada mañana con un cuerpo al que le cuesta muchísimo comenzar a moverse?
Con fibromialgia, rigidez matutina y dolor, las tareas diarias simples parecen enormes -desde caminar a entrar en la ducha, ponerse los pantalones o agacharse para atarse las zapatillas.
¿Se sabe realmente qué es?
La rigidez matutina debido a la fibromialgia o al SFC afecta a los músculos y a las articulaciones, suele ir acompañada de dolor y dificultad para el movimiento y va desapareciendo poco a poco a medida que el cuerpo empieza a moverse. Con frecuencia se contracturan los músculos, principalmente del cuello.
Las causas de la rigidez matutina no están claras, hay diferentes teorías, como la mala calidad del sueño, las deficiencias de oxigenación, procesos inflamatorios o procesos infecciosos, entre otras.

¿Qué hacer para tratar la rigidez?

Recomendaciones generales que pueden ayudar a minimizarla:

– Hacer ejercicios de estiramiento cuando aún está en la cama para mejorar la flexibilidad del cuerpo.

– Darse una ducha con agua caliente para relajar los músculos y calmar el dolor.

– Dejar de fumar.

– Evitar ambientes demasiado húmedos o fríos.

– Mejorar la alimentación, consumir magnesio, potasio, sodio, calcio, omega 3 o vitaminas C, E y grupo B. 

– Evitar el consumo excesivo de bebidas alcohólicas, café, lácteos, edulcorantes y carbohidratos simples (harinas y refinados).

– Mantener un peso saludable.

– Consumir agua a lo largo del día.

– Hacer terapias para evitar el estrés.

– Entender lo que ocurre y cómo manejarlo ayuda a reducir el estrés.

– Realizar ejercicio habitualmente.

Masajearse para reducir las contracturas.

Oregon Health and Science University. afibrom.org, 

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