¿Por qué nos sentimos indefensos ante la Fibromialgia?

La indefensión aprendida, también denominada por algunos expertos como impotencia aprendida, en psicología se refiere a aquellas personas que ‘aprendieron’ a comportarse de forma pasiva ante todos los problemas físicos, emocionales y de cualquier tipo que se le pueda presentar, estas personas se sienten incapaces de hacer nada ante ellos, a pesar de que tienen una multitud de oportunidades para cambiar la situación. Por ese motivo, lo que esperan es no tener que enfrentarse a situaciones desagradables o lograr obtener beneficios positivos.
Habitualmente, este problema psicológico surge cuando alguien se ha enfrentado en muchas ocasiones a situaciones sin que sus acciones hayan conseguido el efecto que querían. Esto acaba derivando en una sensación de impotencia y en la percepción de que aquello que les rodea es incontrolable, en nuestro caso la fibromialgia y que, por lo tanto lo mejor es no hacer nada.
De hecho, hasta cuando consiguen lo deseado, sentirse mejor, el paciente piensa que no ha sucedido por haber tomado los medicamentos, hecho ejercicio y todo lo indicado por el médico, sino por pura casualidad o porque debía ser así.
Martín Seligman, psicólogo y escritor norteamericano, investigó aquellos procesos por los que somos incapaces de reaccionar ante situaciones dolorosas.
También intentó buscar explicación al hecho de que algunas personas se den pronto por vencidas y otras perseveran y salen adelante a pesar de las adversidades o problemas de salud. 

El haber aprendido a ser indefenso hace referencia a un
estado psicológico en el que un sujeto se siente incapaz de transformar o cambiar mediante sus acciones, la situación desagradable en la que se encuentra.
Una persona puede sentirse ineficaz para llevar a cabo determinadas conductas que pueden resultar beneficiosas para sí misma, por la simple creencia de que sus acciones no van a modificar o cambiar la situación actual. ‘Haga lo que haga mi situación de salud no va a cambiar’.
Si conocemos ciertos aspectos que ayudan a formar la indefensión, podremos descubrir estrategias para hacerle frente, por ejemplo: enfrentarnos a situaciones variadas de éxitos y fracasos, nos hace más fuertes que enfrentarnos siempre a éxitos o fracasos. 
Cómo vemos los fracasos y a qué adjudicamos los éxitos desarrolla un papel importante.

No es lo mismo pensar:
‘No aprobé porque el examen ha sido bastante difícil’ que:
‘He vuelto a desaprobar porque no soy una persona inteligente y nunca lo conseguiré’.
Muchas veces en la vida, tenemos que ‘olvidar que aprendimos’ ciertos patrones de conducta que nos impiden avanzar y no nos dejan desarrollar nuestras competencias y habilidades.

‘No es grande aquel que nunca falla, sino aquel que nunca se da por vencido’.

‘Utiliza tu imaginación, no para asustarte, sino para inspirarte a lograr lo inimaginable’.

Párr. de: hervadapsicologos.com, PSIQUION.

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