Fibromialgia, Migrañas. Por Favor, No Agregues Sufrimiento a mi Dolor

Este mes celebro el aniversario de cuando, por fin, obtuve el diagnóstico de fibromialgia, después de años de luchar para «lograrlo». 
A mi migraña crónica sufrida durante toda mi vida se agregó «el regalo» de un trastorno nervioso.
El dolor intratable es un estado constante para mí, ya sea que use aceites esenciales, piense en positivo, beba jugo de pepinillos durante 40 días y noches, o incluso si las personas lo menosprecian, no creen, se burlan o lo minimizan.
 

La gente casi siempre dice cosas como «No podría lograrlo» si les doliera 
la cabeza como a mí, todos los días. Para muchos, es imposible imaginar cómo 

es, pero descubrí que aquellos que no pueden entenderlo, a menudo 
tienen la mayoría de las opiniones al respecto.

Otros se preguntan cómo he podido lograr lo que tengo con el peso persistente del malestar en mi cabeza. La respuesta es simple: ¡porque no he tenido otra opción!
Cuando no estoy completamente incapacitada, el dolor de cabeza lo he manejado con una actitud agradecida y enfocando la mente sobre la materia. 
Desafortunadamente, cuando se trata del cuerpo físico, se aplican más restricciones. Ni las respiraciones profundas, ni el golpeteo de mis zapatillas de color rojo rubí, lograrán que pueda subir o bajar las escaleras cuando no puedo caminar.
Muchos a mi alrededor se han tomado todo esto personalmente, porque la magnitud de las dificultades que enfrento me han dejado atrapada en mi hogar más que nunca.
En lugar de acercarse para acompañarme, las relaciones enteras han cambiado, principalmente porque mis dolencias aún no se habían reconocido, y mucho menos se han respetado.
Solo recientemente comenzaron a comprender la gravedad mis migrañas y los dolores de cabeza en racimo.
¿Pero me dicen que piense en otra cosa? ¿Especialmente cuando me falta la energía y el deseo de continuamente intentar justificar o explicar? Olvídenlo.  
Rara vez me quejo. Soy conocida por buscar ayudar y entregar la luz que encuentro a cualquier persona necesitada. Cuento mis bendiciones regularmente, y nunca pierdo de vista lo valiosa que es la vida, o cómo puede cambiar en un abrir y cerrar de ojos.
Entonces, cuando intento desnudar mi alma mientras no me comprenden, dudan, cuestionan o simplemente me descartan, me pregunto si los que responden de esa manera se detienen a reflexionar. Culparme a mí o a mis condiciones de salud por nuestra falta de comunicación, no ayuda a la relación.  
No hace mucho, estaba fuera de mi hogar, en una cena, constantemente tenía que moverme en la silla o levantarme, mientras repetidamente me recordaban sobre qué estamos conversando debido a la niebla cerebral. Todo el tiempo me dolía la cabeza, y apenas pude comer porque las náuseas  agravaban mi situación.  
La persona con la que estaba, mencionó a otro amigo que soporta circunstancias similares. Continuó explicando cómo ha tenido que llevar a esta persona a distintos lugares y acompañarla a su hogar debido al grado de fatiga. Escuchar esto me desgarró porque literalmente puedo sentir lo mismo que ellos.  
Pero en lugar de aprovechar esta oportunidad para acercarnos, mi emoción y compasión se topó con el ridículo: «¡Eres TAN sensible! ¡No puedo hablar de NADA contigo!»  
Se sintió como un insulto a mi condición, que demostraran compasión por otro, pero luego me humillaran a mí.  
Antes de eso, alguien a quien amo etiquetó mi dolor crónico como un «efecto placebo». Más recientemente, incluso después de hablar sobre mi discapacidad auditiva, un amigo me preguntó si tenía membresía en un gimnasio porque no querían hacer ejercicio solo…  
No es que sea algo malo mencionar el tema del ejercicio, pero mostró una total falta de empatía. 
Necesito usar un bastón, no siempre soy capaz de conducir, experimento fallas musculares y dolor al tacto, ¿eso significa que estoy dispuesta a levantar pesas o subirme a una cinta de correr?  
Solía ​​salir a bailar regularmente, pero la última vez fue hace unos 24 meses para la despedida de soltera de una ex compañera de trabajo, cuya boda me perdí por todo esto. Otro amigo no me ha hablado desde que me vi obligada a no asistir a la fiesta de cumpleaños de su hijo en el último minuto.  
Honestamente, si me mantengo en contacto con alguna persona, es porque inicio la conexión. Muchos han dejado de hablarme por completo porque mi constante necesidad de autocuidado es un inconveniente para ellos.  
Lo que no comprenden es que todo esto es tan real. 
El otro día, salí a propósito bajo la lluvia antes de ducharme, porque con la ayuda de la Madre Naturaleza la tarea se sintió un poco menos agotadora.
Haber tenido que enfrentarme a todo sola, siento que es una forma de demostrar el alcance de la fuerza que tal vez no me había dado cuenta que tenía. Estoy agradecida por todo lo que me rompió, porque de eso estoy hecha, esa soy yo.
Ahora declaro sin pedir disculpas que todo esto me ha obligado a cambiar. 
Nada que agregue más dolor o interrumpa mi paz es bienvenido en mi vida. Espero que todos los que lean esto lleguen a la misma conclusión y, por lo tanto, a su propio nivel de libertad.

¡Gracias por leernos!

Información extraída de: 
https://www.painnewsnetwork.org/
Imagen de: 
https://articulos.mercola.com/

 
    

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