¿Cómo podemos organizarnos para vivir con Fibromialgia?

Cuando se vive con fibromialgia y/o encefalomielitis miálgica (SFC), ser equilibrado es la clave para manejar sus síntomas. Eso es más fácil decirlo que hacerlo con las vidas ocupadas que tenemos, pero con un poco de esfuerzo, podemos aprender a organizar nuestro propio equilibrio. La fibromialgia o el SFC pueden minar la energía. Cuando nuestra energía es baja, cada actividad es más difícil de realizar y si nos excedemos pagamos un precio muy alto.

En los días buenos nos sentimos tentados a realizar tantas tareas como podamos, tratando de ponernos al día en todo. Lavar varias cargas de ropa, limpiar la cocina, el jardín e ir a hacer las compras.
Cuando los síntomas debidos al sobresfuerzo comienzan, te esfuerzas más aún como deseando ganarle a la fibromialgia. No pasa mucho tiempo antes de que nos demos cuenta de que sólo nos causamos retrocesos.
¿Cuál es mi equilibrio?
•  Períodos cortos de actividad
•  Programar
•  Rutinas
•  Priorizar
•  Cambio de tareas
•  Experimenta y ve lo que funciona para ti.
•  Conoce tu cuerpo, para que sepas tus límites.
•  ¿Cuánta actividad física puedo manejar en un día?
•  ¿Cuánto esfuerzo mental puedo manejar en un día?
•  ¿Qué actividades me impactan más?
•  ¿A qué hora del día tengo más energía?
• ¿Qué síntomas son ‘signos de alerta temprana’ de que se acerca tu límite?.

Períodos de actividad cortos
Si tienes mucho trabajo, no trates de hacerlo todo durante muchas horas continuas. Trabaja un corto tiempo, descansa un poco y luego trabaja otro período corto de tiempo.
La cantidad de tiempo que trabajes dependerá de tu capacidad física para la actividad que estás realizando. Comienza con períodos más cortos de los que crees que puedes manejar y descansa durante al menos 15 minutos.
Verás cómo te sientes después de un par de días y luego ajusta los tiempos hasta que hayas encontrado el equilibrio adecuado para ti.

Programar
Períodos de descanso programados, por ejemplo puedes tomar una siesta corta o descansar un poco simplemente sentada cómodamente en un sillón. La cantidad de tiempo es algo que tiene que definir cada uno, de acuerdo a cómo se siente y a sus experiencias anteriores.
Este período de descanso programado no es para revisar el correo electrónico, hacer la lista de compras, trámites bancarios online o calcular las finanzas de tu hogar. Tu mente necesita descansar al igual que su cuerpo.
Trata de relajarte en silencio, meditando o posiblemente tomar un baño relajante.
Rutinas
Las rutinas realmente nos facilitan la vida, especialmente si tenemos niebla cerebral.
Un horario semanal para el trabajo y las tareas del hogar, es algo sumamente útil. Si te apegas a él, sabrás que no vas tener que ir de compras el mismo día que limpiaste el jardín o hacer trámites personalmente los días en que tienes que estar en la casa.
Desgraciadamente la mayor barrera para cumplir con las rutinas es lo impredecible de nuestra condición. Normalmente no sabemos cuándo vamos a tener días malos o cuando un buen día, se transformará en malo sin previo aviso. Para hacer frente a lo imprevisible tenemos que aprender a ser flexibles. Observar cuál es nuestro promedio de energía diario. Si terminas una tarea y todavía tienes energía, sigues trabajando.
Si estás pasando por una etapa de ‘días malos’, simplemente sabrás que te pondrás al día con las tareas en los días que te sientas mejor.

Priorizar
Debemos tener una idea clara de cuáles son nuestras prioridades, entonces enfocar primero nuestra energía en esas tareas. Si lo menos importante tiene que esperar, bueno así será.
Haz una lista y luego divídela en tres partes:
•  necesidades,
•  deseos y
•  deberes.

Las ‘necesidades’ son de máxima prioridad.
‘Deberes’ son cosas que siente que debe hacer para agradar a alguien o porque otras personas lo harían, por ejemplo ‘debo cocinar una gran comida los domingos, porque mi mamá siempre lo hacía’.
‘Deseos’ son cosas que te gustaría hacer si tienes energía.
Pon tus ‘necesidades’ en primer lugar, a continuación pasa a los ‘deseos’ si tienes suficiente energía.
Si no puede llegar a los ‘deberes’ quedarán para otro momento.
Los ‘deberes’ pueden hacerte sentir culpable si no los realizas, es muy probable que si no los realizas alguien se decepcione. Comunicar a los que te rodean los límites de tu enfermedad puede ayudar con esto, ajustando las expectativas de los demás sobre lo que puedes hacer dentro de tus posibilidades.
Cambio de Tareas
En vez de hacer una tarea durante largo tiempo, trata de cambiar de actividad con frecuencia. Si haces una actividad que es física, cansas los músculos y eso puede conducir al dolor y la fatiga.
Por ejemplo si necesitas lavar los platos, doblar la ropa, pagar cuentas y responder algunos e-mails. ¡No lo hagas en ese orden!
En su lugar:
•  lava los platos,
•  paga las cuentas,
•  dobla la ropa,
•  y luego revisas el correo electrónico.

Alternando las actividades físicas y mentales, le das a tu cerebro y tus músculos el descanso que necesitan.
Es necesario esfuerzo y autodisciplina. Una vez que veas la diferencia que puedes hacer, encontrarás que es más fácil mantener un equilibrio, que enfrentarte a las consecuencias de no hacerlo.

Deja un comentario