Fibromialgia, ¿el embarazo agrava o disminuye los síntomas?

La fibromialgia y el embarazo.

Hay muy poca información respecto a la fibromialgia durante el embarazo, unos pocos estudios se han centrado en describir su proceso natural en esta condición.

Un estudio realizado con 50 pacientes, quienes fueron distribuidas en dos grupos: mujeres que al momento del parto ya tenían fibromialgia y aquellas que tuvieron a su hijo antes de comenzar su enfermedad.

Los síntomas reportados por el primer grupo (embarazadas con fibromialgia) fueron: fatiga generalizada, lumbalgia, debilidad muscular, depresión y sensación de rigidez articular. También sufrieron un empeoramiento de los síntomas entre uno a tres meses después del parto y se sintieron menos capaces de atender a sus hijos.

A pesar de esto, la mayoría de las pacientes percibieron que el embarazo fue una experiencia positiva en sus vidas. Las mujeres que pasaron por varios embarazos, no describieron un aumento en la gravedad de los síntomas en embarazos posteriores, comparados con el primer embarazo.

Las embarazadas con fibromialgia dieron a luz niños sanos, en término y sin diferencias luego del nacimiento que los bebés en general.

Casi todas las pacientes hablaron de un aumento de los síntomas durante el embarazo, siendo el último trimestre el peor y con una mayor incapacidad de desempeño post parto.

Tratamiento

En el caso del manejo farmacológico del dolor en la fibromialgia, es necesario centrarse en los sitios principales de procesamiento del dolor y las influencias sicológicas.

En la fibromialgia el sistema nervioso central está sensibilizado, por lo que los estímulos dolorosos se perciben como más dolorosos, sino que prolongan y amplifican la sensibilización central.

Los causantes de dolor más comunes  son los puntos gatillos miofasciales. Éstos deben ser identificados y tratados elongándolos, mejorando el condicionamiento físico general, utilizando acupresión e infiltración con anestésicos locales o anestésicos locales asociados y corticoides. Los analgésicos antiinflamatorios no son nada efectivos.

El tratamiento de la sensibilización central es en especial farmacológico. Los antidepresivos en bajas dosis, como por ejemplo la amitriptilina en dosis de 10–25mg es el tratamiento más elegido para la fibromialgia. Se considera probablemente segura durante la lactancia.

Los opioides son utilizados habitualmente para el tratamiento de la condición, pero no hubo estudios clínicos controlados. No deberían ser la primera opción como analgésicos, pero tampoco deben ser descartados si otros analgésicos potentes fallan. El tramadol es un opioide débil con bajos efectos colaterales y se utiliza bastante en el tratamiento de la fibromialgia, pero no se ha investigado su uso en embarazadas.

 

Tratamiento no farmacológico

El manejo interdisciplinario, que incluye, rehabilitación física de los trastornos músculo-esqueléticos, combinado con tratamiento psicológico, conductuales, y educacionales otorgan cierto alivio de los síntomas, teniendo en cuenta el costo-beneficio favorable, lo hace accesible al paciente promedio.

Los estudios sugieren que el embarazo puede generar cambios neurológicos centrales que aumentan la predisposición a percibir dolor en el período post parto e incluso en embarazos posteriores.

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