Distonía cervical y Fibromialgia. Mira los síntomas compartidos.

La distonía cervical, también conocida como tortícolis espasmódica, es una afección dolorosa en la que los músculos del cuello se contraen involuntariamente y hacen que la cabeza se tuerza o gire hacia un lado. La distonía cervical también puede hacer que la cabeza se incline sin control hacia adelante o hacia atrás.

Es un trastorno raro que puede ocurrir a cualquier edad, pero sucede con mayor frecuencia en personas de mediana edad y sobre todo en mujeres. Los síntomas comienzan de forma gradual y alcanzan un hasta cierto punto, no empeoran a partir de allí. No existe cura para la distonía cervical. A veces, este trastorno desaparece sin tratamiento, aunque las remisiones prolongadas son poco frecuentes. 
Inyectar toxina botulínica en los músculos afectados suele reducir los síntomas. En ocasiones puede ser necesaria la cirugía.
Síntomas
Los síntomas varían entre leves y graves. Generalmente empeoran lentamente durante 1 a 5 años, luego se estabilizan. En aproximadamente del 10 al 20% de las personas afectadas, los síntomas desaparecen solos en un periodo de 5 años desde el inicio de los mismos. Los espasmos tienden a desaparecer con más frecuencia cuando son leves y comienzan a una edad temprana. 
Muchas personas que tienen distonía cervical también tienen dolor de cuello que puede extenderse a los hombros. También puede provocar cefaleas. En algunas personas, el dolor de la distonía cervical puede ser agotador e incapacitante.
Causas
En la mayoría de los casos se desconoce la causa. Algunas personas que presentan distonía cervical tienen antecedentes familiares del trastorno, por lo que podría ser un factor un componente genético. A veces, la distonía cervical se vincula a lesiones de la cabeza, el cuello o los hombros.
 
Factores de riesgo compartidos con la Fibromialgia
Los factores de riesgo de la distonía cervical son los siguientes:
•  La edad. Puede ocurrir en personas de cualquier edad, pero con frecuencia comienza después de los 30 años.
•  El sexo. Las mujeres tienen más probabilidades de padecer distonía cervical que los hombres.
•  Los antecedentes familiares. Si un familiar cercano tiene distonía cervical o algún otro tipo de distonía, tienes riesgo alto de contraer este trastorno.
 
Complicaciones
En algunos casos, las contracciones musculares involuntarias relacionadas con la distonía cervical se pueden extender a partes cercanas del cuerpo. Las más comunes incluyen el rostro, la mandíbula, los brazos y el tronco. Las personas que tienen distonía cervical también pueden desarrollar espolones óseos que pueden reducir la cantidad de espacio en el canal cervical. Esto puede causar hormigueo, entumecimiento y debilidad en los brazos, las manos, las piernas o los pies.

Cirugía y otros procedimientos

Existe controversia sobre el uso de la cirugía para la distonía cervical. La cirugía consiste en cortar los nervios que se extienden a los músculos afectados, así no pueden estimular la contracción muscular. Pero, después de este procedimiento, los músculos se debilitan permanentemente o pueden paralizarse. La cirugía debe ser realizada por cirujanos expertos, y así se logra que los beneficios sean mayores que las posibles complicaciones.

Si los síntomas son graves y todos los tratamientos comunes resultan ineficaces, se puede realizar estimulación cerebral profunda. Para este procedimiento, se implantan quirúrgicamente unos diminutos electrodos en los ganglios basales (agrupaciones de neuronas que ayudan a iniciar y suavizar los movimientos musculares voluntarios). Los electrodos envían pequeñas cantidades de electricidad al área específica de los ganglios basales que causa la distonía y así ayudan a disminuir los síntomas.

Párr. de: Mayo Clinic, Manual MSD.

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