Fibromialgia. Las variaciones hormonales modifican la gravedad del dolor.

La severidad del dolor de la fibromialgia se asoció con las fluctuaciones diarias de la progesterona y la testosterona, según los resultados de un estudio publicado.
La fibromialgia es una enfermedad caracterizada por dolor crónico difuso que puede afectar gravemente la capacidad de una persona para realizar actividades de la vida diaria. La enfermedad es más frecuente en mujeres, con un índice de incidencia de mujeres a hombres de 7 a 1.
Un estudio previo mostró que la incidencia de la fibromialgia pediátrica es similar en ambos sexos hasta el inicio de la pubertad, después de la misma la enfermedad comienza a ser más frecuente entre las niñas que entre los niños. Esta disparidad generó sospechas de un vínculo entre las hormonas sexuales y el dolor crónico.
Un equipo de investigación de la Universidad de Alabama realizó una evaluación diaria de los niveles de hormonas sexuales durante más de 25 días consecutivos, en ocho mujeres diagnosticadas con fibromialgia. Todas las mujeres mantuvieron informes diarios de la gravedad del dolor. El análisis de los niveles de estradiol, progesterona y testosterona reveló que todas las mujeres analizadas tenían niveles de hormonas consistentes con los ciclos menstruales normales.
Los cambios diarios en los niveles de dolor y hormonas, revelaron que los niveles más bajos de progesterona y testosterona se asociaron significativamente con un aumento del dolor. Análisis adicionales revelaron que los participantes tenían un dolor más intenso cuando la testosterona era baja pero el cortisol era alto, lo que sugiere que el dolor puede ser modulado por la interacción entre estas dos hormonas.
 
En general, los resultados sugieren que ‘la progesterona y la testosterona juegan un papel protector en la gravedad del dolor de la fibromialgia’, escribieron los investigadores. El equipo cree que los medicamentos que ayudan a regular los niveles hormonales, pueden ser una opción potencial para controlar la gravedad del dolor en estas mujeres.
 
Se han propuesto varias hipótesis en relación al tema: que las hormonas sexuales pueden tener un impacto en la forma en que los impulsos sensoriales se transmiten al sistema nervioso central, que pueden influir en el estado inflamatorio de las células nerviosas o que pueden modular la forma en que el cerebro trata los mensajes de dolor.
Se necesitan estudios adicionales para explicar el papel de las hormonas sexuales en la fibromialgia en hombres y en mujeres posmenopáusicas. Además aún es necesario comprender mejor el impacto de las hormonas sexuales sobre otros síntomas de la enfermedad.
 
 
Según lowstars.com. Debido a que la fibromialgia se ha relacionado con un desequilibrio hormonal y la depresión, la terapia de progesterona puede ser útil en el tratamiento de los síntomas y la causa subyacente de la enfermedad. También ya que la fibromialgia está vinculada a una mayor edad y los desequilibrios hormonales, hay algunas pruebas que demuestran que el tratamiento con la terapia de testosterona puede tener efectos beneficiosos para las personas que sufren de la enfermedad. 
 
 
 
 
 
 
 
El estudio: ‘Daily fluctuations in progesterone and testosterone are associated with the severity of fibromyalgia pain’
 
 

 

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