Calidad de vida en la Fibromialgia. 6 factores clave que pueden contribuir

Factores que cambian la calidad de vida de un paciente de 
Fibromialgia:

1. Usar ropa incómoda o dolorosa.
2. Fumar tabaco.
Los estudios han demostrado que las personas con Fibromialgia que fuman, presentan un incremento en el dolor, empeoran su sueño, presentan más puntos sensibles, mayor ansiedad y depresión.
Las personas con Artritis Reumatoide que fuman agravan la actividad de su enfermedad y aumentan el nivel de factor reumatoide en el cuerpo, por lo que empeoran todos los síntomas.
Dejar de fumar es una decisión importante que debes tomar en beneficio de tu salud y la mejoría del dolor. 

Entérate más: 14 razones para no fumar cuando tienes Artritis Reumatoide 

3. No hacer ejercicio.
La razón por la que no hacer ejercicio puede empeorar el dolor de Fibromialgia y Artritis Reumatoide, es que los músculos se debilitan y atrofian, empeora la rigidez y debilidad. Son muchos los estudios que han demostrado que la actividad física brinda muchos beneficios para ambas enfermedades, pues a largo plazo ayuda a mejorar el dolor, el sueño, flexibilidad, rigidez y la calidad de vida.
Una vida sedentaria pone en riesgo a la persona de padecer obesidad. Las personas con Artritis Reumatoide no pueden darse ese lujo, pues sus articulaciones se verán muy afectadas al tener que cargar más peso. 
Tampoco se lo pueden dar las personas con Fibromialgia ya que se ha encontrado que quienes que la padecen y presentan obesidad viven con dolores y síntomas más fuertes.


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4. Exagerar en tus actividades.
Todos tenemos una serie de actividades qué hacer durante el día y, a veces, las personas con Artritis Reumatoide y Fibromialgia hacen más de lo que deben hacer, provocando un dolor intenso que no sólo durará ese día sino que puede estar presente toda una semana.
Cuando no estés seguro de poder seguir o ya te sientas cansado y dolorido, deja de hacer esa actividad. Escucha a tu cuerpo, se realista y no le exijas más de lo que puede soportar. Aunque te sientas desafiante, encuentra un equilibrio entre la actividad y el descanso y no te sientas frustrado si no terminas de hacer todo lo planeado. Esto es preferible a no poder moverte los demás días por el dolor y el cansancio. Cuida a tu cuerpo trátalo bien.

5. Dejar de tomar los medicamentos.
Hay personas que tras un tratamiento farmacológico exitoso, mejoran mucho sus síntomas y deciden dejar los medicamentos. Esto es un grave error ya que altera el curso de la enfermedad y la mejoría puede desaparecer.
A menos que tu médico lo indique, no suspendas los medicamentos. Para que tu cuerpo responda al medicamento correctamente, evita saltarte las dosis, ya que esto puede tener una sola consecuencia: el aumento de dolor.
Sigue las indicaciones de tu doctor al pie de la letra. Puede que no estés de acuerdo en tomar ciertos medicamentos aunque tu médico los haya recomendado. La mejor opción para resolverlo es hablar con él, para que queden por completo claros los beneficios y riesgos del uso de esa medicación. Lleguen a un acuerdo.

6. Estresarse.
Diversos estudios han demostrado que el estrés causa un aumento en la sensibilidad al dolor. Además, se ha encontrado que el estrés junto a la depresión, propician la fatiga, el aumento de peso y el debilitamiento del sistema inmunológico.  
El estrés puede aumentar el dolor y hacer la vida más difícil a personas con condiciones de dolor crónico como la Artritis Reumatoide y la Fibromialgia. Recuerda que la función inmunológica, el estrés y la enfermedad están interconectados. Tómate un tiempo para realizar actividades de relajación que promuevan la tranquilidad de tu interior. 

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