Ayudemos a otras personas con Fibromialgia. ¿Cómo hacerlo?

¿Cómo podemos ayudar a otros cuando tenemos fibromialgia?

La fibromialgia es desconcertante. Se mete en todos los aspectos de nuestra vida. Es impredecible y ataca a voluntad. A veces, la idea de ayudar a otros mientras estamos luchando contra ella suena difícil, ¿verdad?
Ayudar a los demás, en realidad nos mejora a nosotros mismos.
Mientras no nos sentimos del todo bien tenemos la oportunidad de enfocarnos en hacer un cambio en el estado de las otras personas  aquejadas de dolor crónico. Nos compromete a aprender sobre la condición, darla a conocer y ayudar a otros a transitar la fibromialgia de la mejor manera posible. 
Podemos trabajar, vivir una vida plena y feliz y cambiar la vida o estilo de vida de otra persona, compartiendo nuestra propia historia.
Orientemos con nuestro brillo interior 
En estos tiempos tenemos beneficios tecnológicos que hace unos cuantos años no existían, y lo mejor que podemos hacer es aprovechar esos recursos disponibles para ayudar a otros. 
Con las redes sociales, los grupos de apoyo, y las comunidades locales presenciales de fibromialgia, ya no tenemos por qué sentirnos solos. ¡Podemos luchar todos juntos contra la fibromialgia!
Hubo muchos pacientes que nunca pudieron poner en palabras lo que estaba pasando por sus cuerpos y mentes. Pero ahora gracias a los grupos y las publicaciones en internet muchos hasta pudieron salvar su matrimonio, porque gracias a un artículo publicado, la pareja finalmente entendió qué es y cómo es la fibromialgia.
Cuantas más historias escuchamos, con más personas nos relacionamos y nos sentimos más apoyados. Nuestra experiencia podría ser esperanzadora para un compañero con fibromialgia. Sólo con compartir un poco aquí y otro poco allá respecto a su experiencia y situaciones vividas, puede hacer grandes cambios en la vida de los demás. 
Al publicar respecto a su condición de salud, se sorprenderá con el apoyo y el amor que recibirá, por no hablar de las personas a las que inspirará a publicar también las cosas que les ocurren, como las solucionan y como logran vivir de la mejor manera posible. 
Cuando encuentre verdadero alivio con algo, compártalo para ayudar a otros.
Compartir recetas para mejorar:
No hay nada más relajante que un baño de inmersión con avena, sal de Epsom y bicarbonato de sodio. Después de 20 minutos en la tina (bañera) no sólo la piel queda tan suave como un pétalo de rosa, sino que ¡las articulaciones y músculos se alivian y los pies y piernas están descansados!. ¿Qué clase de amigos seríamos si nos guardamos este excelente remedio solo para nosotros? ¡Compartir es cuidarse mutuamente!. 
Lo que nos haga bien y que consideremos que será útil para los demás, debemos compartirlo para el beneficio de todos!
A Continuación:
 

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