Ser diagnosticado de Fibromialgia, no es el fin de la vida.

Ser diagnosticado con fibromialgia no es el fin nuestra vida, pero puede modificarla.  

Lo único que no debemos hacer, es olvidarnos de nuestros sueños. 

Es un reto no sentirse preso, encerrado, limitado y desanimado.  

Sólo porque nuestra vida ha cambiado en cierta medida, no significa que tengamos que dejar a un lado nuestras metas y sueños. En lugar de ver la fibromialgia como dolor y fatiga, tenemos la posibilidad de irmásallá de esascreencias

En lugar de vernos ‘encerrados en la enfermedad’, pensemos en continuar con nuestras metas  y sueños.

Nos enfrentamos a los desafíos que nos coloca esta enfermedad crónica, pero no debemos permitir que el diagnóstico de la fibromialgia y sus efectos, nos robe nuestros sueños, frustre nuestros planes o nos desanime de nuestros objetivos. 

Los sueños y las metas le dan propósito a la vida y lo que hace que deseemos salir de la cama por la mañana, listos para enfrentar los retos del día con esperanza y valor. Si nos conformamos con una vida ‘presos de la enfermedad’ ésta resultará vacía y sin sentido. Los sueños y las metas nos dan impulso interno, determinación y deseo de seguir adelante. 

¡Llora 

Podría decirse que llorar es una forma de sanar emocionalmente. De una u otra manera nos ayuda a sentir alivio, a liberar nuestra ansiedad, estrés, dolor. Cambia nuestro estado de ánimo.

Al asimilar nuestra tristeza, le damos la espalda a un malestar profundo. Sacamos de nuestra vida todo pensamiento negativo, eliminamos todas las toxinas causadas por la mala canalización de la condición que nos ha tocado tener. ¿Cómo se logra esto? liberando adrenalina y noradrenalina. Cuando lloramos, sin pensarlo contribuimos a generar quietud en nuestro cuerpo. De esta manera logramos estar en paz con nuestra condición y podemos comenzar a ocuparnos de mejorar mediante realizar todos los tratamientos indicados por nuestros médicos.

Aceptemos la condición

Aceptar la nueva condición es ganar la mitad de la batalla. Hasta que no aceptemos la verdad de la vida tal como nos tocó, no podremos continuar más allá del punto en el que nos quedamos. El dolor es real, algunos días son realmente agotadores y la capacidad de mantener la motivación no es nada fácil.  

No debemos negarnos a nosotros mismos los momentos de dolor para llorar por la pérdida de lo que fuimos y momentos de reflexión sobre lo que somos ahora, no permitirse completar el duelo por la salud perdida, sólo nos sirve para evitar poder seguir adelante.

Es imprescindible el proceso de aprender a ir más allá de las limitaciones físicas mentales y emocionales, para así poder luchar diariamente con los síntomas de la fibromialgia y sus dificultades. 

Es normal sentir lástima por nosotros mismos y expresar dolor por las circunstancias que nos han tocado. Todos necesitamos ese tiempo para llorar. Más allá del proceso del duelo, la pena puede establecerse en la mente y el espíritu y conseguir que nos olvidemos que la vida es una, y terminemos creyendo que los sueños que teníamos murieron para siempre. 

La vida no es más como era, acaba de cambiar.  

No permita que sus sueños mueran.  Sólo tendrá que buscar caminos alternativos para  para poder llegar a cumplirlos. Las ilusiones pueden modificarse si es necesario, pero los sueños deben continuar, no hay ninguna razón por la que tengan que desaparecer.  

                                           
                                               

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