Tenemos Fibromialgia. Aprendamos a vivir con limitaciones.

Cuando recibimos el diagnóstico de fibromialgia pensamos muchísimas cosas, la mayoría angustiantes y desagradables. Las siguientes semanas, meses e incluso años iremos adquiriendo muchos conocimientos y entendimientos nuevos.
Lo que puede ser especialmente más difícil de aceptar es que tenemos limitaciones.
Hemos pasando de ser un miembro altamente funcional de la sociedad, a tener límites sobre cuánto podemos trabajar, cuidar de nosotros mismos y de los demás y cómo puede llegar a ser frustrante nuestra vida social.
Aprender cuáles son nuestros límites y cómo podemos vivir con ellos, es un paso importante para la aceptación del diagnóstico.
Algunos pacientes de fibromialgia pueden tener miedo de realizar ciertas actividades o cosas, porque piensan en lo difícil que va resultar luego la recuperación.
Otros pueden ir al otro extremo y esforzarse hasta el agotamiento para luego terminar con un episodio grave, e incapacitados para hacer nada más por varios días.
Estas dos reacciones son totalmente comprensibles.
La aceptación de sus limitaciones puede ayudar a vivir la vida lo mejor posible, a pesar de tener una enfermedad. Primero debemos aprender cuáles son nuestros propios límites.
Cuánta y qué actividad pueda realizar una persona con fibromialgia, puede ser muy diferente de lo que los demás enfermos son capaces de hacer. Eso está bien, no hay necesidad de compararse con nadie. 
Una vez que haya aprendido cuáles son sus límites, luego tendrá que poner restricciones a fin de vivir dentro de estos límites. ¿Cómo hacerlo?
 
Aprender a negarse
Esto es difícil para la mayoría. Siempre queremos complacer a todo el mundo, hacer felices a todos, ayudar a cuantos podamos. Ahora las cosas han cambiado y la razón principal es que estamos enfermos. Tenemos que aprender a decir ‘no’.
Tendremos que explicarles a nuestro jefe, certificado médico en mano y luego a los compañeros de trabajo que no podemos levantar o mover cajas pesadas. Tenemos que aprender a decirle a nuestros amigos que se están mudando que no podremos ayudarlos.
Aprenderemos a no aceptar todas las invitaciones para reuniones, fiestas, salidas… Y esto llevará a que los amigos y familiares se sientan frustrados con nosotros sobre todo si cuando estábamos bien, contaban con nuestra presencia para ayudar a organizar todo. Pero se puede aprender a convivir con ello de ambos lados.
Habrá cosas que ahora nuestro estado de salud nos impida hacer, pero eso no significa que no seamos valiosos o útiles en muchísimos otros aspectos. 
Tener esto presente nos ayuda a decir que no cuando es realmente necesario para el cuidado de nuestra salud y no sentirnos mal o culpables por haber tomado esa decisión.

¡La vida será mucho más fácil para nuestra salud física y emocional de esta manera!.

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