Fibromialgia. ¿Por qué duele tanto la indiferencia?

¿Por qué las palabras ánimo, ya va pasar, ten fuerzas. Duelen tanto?. ¿Causan tanto dolor emocional?. Quien nos dice esto, ¿sería capaz de soportar lo que nos pasa?. Sí, hay algo que duele más que el dolor que sentimos, es la indiferencia. Esa indiferencia de no comprendernos, de decir: ¡ay sí! a mí también me duele tal cosa o tal otra.

‘Ánimo’ es una mala palabra en la Fibromialgia, cinco letras que dan a entender que no comprendes y que no te interesa comprender… Es una palabra que nos juzga. El dolor es completamente aceptable y se comprende en centenares de enfermedades, se dignifica en las personas mayores, se colabora con el enfermo para que descanse, repose y luego vuelva a su rutina.

Prácticamente todas las personas ven el dolor como algo que momentáneo. Afortunadamente para la mayoría. ¡Nosotros aprendimos a las malas que es muy diferente!. Una realidad que de ninguna manera nos hubiéramos imaginado, necesitamos empatía y comprensión para poder seguir viviendo esta vida que nos tocó. 

Aceptar que tenemos dolor, significa perder. Perder lo que nos hacía felices y no porque queramos, sino porque nuestra salud nos obliga.   Sin embargo esta lucha diaria contra el dolor, nos hace reencontrarnos, nos hace fuertes, investigamos, aprendemos, ¡sabemos cosas respecto a la Fibromialgia que otras personas ni escucharon nombrar!  

Nos enfrentamos a un futuro con dolor. Sin fecha de caducidad y con pronóstico incierto, ¡pero nos sobreponemos con todas nuestras fuerzas! Así vivimos una gran parte de las personas con fibromialgia, aferradas a la vida con todas nuestras fuerzas, luchando contra síntomas que nadie puede imaginar día a día, sin tregua y esto para nosotros es nuestra nueva normalidad. Es lo que debemos hacer, lo que tenemos que hacer mientras le llegue una solución a esta puerta que tuvimos que atravesar a la fuerza. La Fibromialgia.  

Mientras los demás disfrutan de la libertad que les proporciona cada movimiento de su cuerpo, nosotros con cada actividad que realizamos recordamos lo que era nuestro cuerpo antes. Sin duda, sí puedes llevar adelante tu vida con esta enfermedad. Alcanzas la cumbre de la fortaleza. ¡Para nosotros cada día es un nuevo desafío, especial y diferente!

NOTA: Por supuesto que no es necesario vivir con tanto sufrimiento, hay muchas maneras de aliviarlo.Ya sea con medicamentos, ejercicio físico, psicoterapia…¡Y tratándose con un buen Reumatólogo y Neurólogo!

Carta anónima de una paciente

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