Fibromialgia. Conoce los avances para su diagnóstico y tratamiento. Estudios

Se han realizado investigaciones respecto a los antidepresivos tricíclicos (Amitriptilina. Amoxapina. Desipramina. Doxepina. Imipramina. Nortriptilina. Protriptilina. Trimipramina) y la fibromialgia, se comprobó una mejoría moderada en el dolor y el sueño. En cambio las mejoras relacionadas con la sensibilidad al tacto, la fatiga y la rigidez fueron aún más moderadas.

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Se comunicaron buenos resultados con la S-adenosil-L-metionina, no solo para la depresión, sino para el dolor, la rigidez matutina, la fatiga y el bienestar general.

Otro grupo de estudios analizados respecto al tratamiento de la fibromialgia mostraron que el ejercicio y la terapia de conducta cognitiva (TCC) permitieron mejoras en el dolor y el sueño y muchos componentes de la evolución de la condición especialmente respecto al desarrollo de síntomas. Es posible que la TCC y los programas de ejercicio den resultados positivos, pues se basan en la mejoría de más síntomas e involucran al paciente como persona interesada en el esfuerzo que requiere la terapia. 

Los resultados preliminares muestran que el tratamiento temprano en la fibromialgia resulta muy importante para los buenos resultados en los tratamientos sin medicamentos.

También se ha puesto atención al diseño de un cuestionario que parece viable para diagnosticar correctamente a pacientes de fibromialgia. El Fibromyalgia Moldofsky Questionnaire (FMQ) es breve y rápido, consta de 6 apartados, sobre una serie de síntomas físicos y mentales. Su sensibilidad se encuentra alrededor del 46-54% y su precisión del 90-95%. Cuando se alcanza la máxima puntuación, 18 puntos, refleja una notable presunción de fibromialgia.

Los autores avalan las ventajas de una mejor formación de los profesionales en la identificación y reconocimiento de la fibromialgia.

Investigadores ratifican la relación entre la fibromialgia, ansiedad y depresión. Al identificar las técnicas de tratamiento de la ansiedad más apropiadas y eficaces, en función de la ansiedad mostrada por el paciente, brinda los componentes suficientes para el diseño de programas de tratamiento. 

También se realizó una valoración del tratamiento cognitivo-conductual para la fibromialgia. El tratamiento se fundamenta en la disminución del reflejo de lucha y huida, mediante técnicas de respiración y relajación, incremento de la actividad y del ejercicio físico, como caminar, y acciones como el desarrollo de ciertos aprendizajes de actividades realizadas con placer o actividades de entretenimiento; aumento de la conciencia de las emociones; la modificación de creencias insatisfactorias, ejercicios de imaginación y juegos de roles; acentuación de la comunicación entre el pensamiento y las reacciones emocionales. Por lo tanto, el tratamiento cognitivo conductual resulta eficaz para el tratamiento de los casos de fibromialgia en mujeres adultas, al notarse mejoría, sobre todo en los sentimientos negativos. La reducción del estrés se relaciona con la mejoría de los síntomas de fibromialgia medidos por la escala FIQ.

La reducción del catastrofismo (imaginar los peores escenarios posibles, lo cual nos conduce a alimentar una serie de creencias irracionales que terminan afectando nuestras actitudes, comportamientos y decisiones) favorece la disminución del dolor.

Los autores comprobaron la mejora de la ansiedad y depresión cuando los pacientes efectúan actividad física y trabajo psicológico. Resulta recomendable que los pacientes de fibromialgia tengan muy buena información en el momento de planear ejecutar tanto la actividad física y como terapéutica, sobre todo los beneficios que pueden brindarles la práctica de ejercicio adaptado a sus restricciones y de la terapia recomendada.

Hay evidencia moderada de que los ejercicios aeróbicos producen una mejoría en el dolor y la salud mental en cuanto a la ansiedad y los trastornos que la fibromialgia produce sobre la vida del enfermo. 

Conclusiones 

Tras el diagnóstico y la evaluación de cada paciente, se debe idear el tratamiento tomando como base la mejor seguridad en el mismo. El conocimiento que el paciente tenga sobre su enfermedad, el tratamiento farmacológico, la práctica diaria de ejercicio físico moderado y el tratamiento psicológico, conforman los principios básicos del tratamiento en estos pacientes. 

Se debe seguir un modelo de medicamentos: gabapentina o pregabalina y paroxetina, así como también se debe buscar apoyo psicológico y orientación, asumir el tratamiento fisioterapéutico, practicar ejercicio suave, caminar, nadar, buscar ocupaciones agradables en las que pueda desarrollar la creatividad. 

No existen evidencias de que el tratamiento farmacológico de la fibromialgia resulte más efectivo que el no farmacológico, aquí podemos ver la notable importancia de estos estudios. 

Ref. Scielo

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