Fibromialgia, estrés agudo episódico, distintas clases de estrés que causan síntomas

Estrés agudo episódico

Hay personas que sufren de estrés agudo con frecuencia, cuyas vidas son tan desordenadas que son un caos y crisis. Siempre están apuradas, pero siempre llegan tarde. Si algo puede salir mal, les sale mal. Asumen muchas responsabilidades, tienen demasiadas cosas entre manos y no pueden organizar la cantidad de exigencias auto impuestas, ni las presiones a las que se someten.

Es común que las personas con estrés agudo estén demasiado agitadas, tengan mal carácter, sean irritables, ansiosas y estén tensas. Las personas que sufren situaciones de estrés agudo de forma repetitiva y que parecen acabar atrapadas en un exceso de responsabilidades y presiones autoimpuestas, motivo por el cual su vida es sumamente desordenada, están metidas en un continuo estado de crisis.

Son personas que suelen verse con un carácter agrio, irritables, muy nerviosas y que están en un continuo estado de ansiedad que en general se parece demasiado a la hostilidad. Tienen la costumbre de culpar a otras personas de todos sus problemas. Las relaciones interpersonales se deterioran con rapidez cuando los demás responden con real hostilidad.
Ven el desastre a la vuelta de la esquina y prevén con pesimismo una catástrofe en cada situación, lo peor de este tipo de estrés es el pesimismo constante que se transforma en una negatividad que se aplica a todo, esperando siempre que suceda lo peor. Casi siempre tienen una inseguridad profundamente arraigada.
Para ellos el mundo es un lugar peligroso, poco gratificante y opresivo en donde lo peor siempre está por suceder.

Como ven todo mal también tienden a agitarse demasiado y a estar tensos, más ansiosos y deprimidos que enojados y hostiles. Mayormente, su estilo de vida y los rasgos de personalidad están tan arraigados y son comunes para estas personas, que no ven nada malo en la forma cómo llevan sus vidas. Ven su estilo de vida, sus patrones de interacción con los demás y sus formas de percibir el mundo como parte integral de lo que son y lo que hacen. Suelen ser sumamente resistentes al cambio.   

Los síntomas se van agravando, sufren de frecuentes migrañas, dolores tensionales, hipertensión arterial, presión en el pecho y son propensos a sufrir enfermedades cardíacas. Su tratamiento pasa por una terapia psicológica que puede durar meses, ya que son personas resistentes a los cambios. Solamente la promesa de alivio del dolor, y malestar de sus síntomas, puede mantenerlas en el tratamiento y encaminadas en su programa destinado a su recuperación.

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