La Fibromialgia y sus síntomas, nos causan mucha ira. ¿Cómo podemos manejarla?

Sentimientos de ira contra la fibromialgia y/o encefalomielitis miálgica (SFC). ¿Alguna vez estuvo enojado con su propio cuerpo?  Si es así, usted no está solo. Es muy normal tener estos sentimientos si tenemos en cuenta que ya no podemos vivir la vida de la manera en que estábamos acostumbrados.  

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El enojo puede presentarse en varias diferentes formas. Puede ser sólo el resultado de las frustraciones diarias, puede ser la consecuencia del deterioro de la salud o la aparición de un nuevo síntoma asociado. También estos sentimientos pueden ser parte del proceso natural del duelo por la salud perdida.

Las 5 etapas de la aceptación de una enfermedad crónica:

  1. La negación. 
  2. El enojo. 
  3. Negociación. 
  4. Depresión. 
  5. Aceptación.

Los que pasamos por estas etapas, pudimos ‘llegar a la aceptación’ de nuestra enfermedad y seguir avanzando.

La negación:

Es la primera reacción de que tenemos para defendernos de los diagnósticos negativos, no aceptar la realidad, esta actitud nos permite amortiguar el dolor de una noticia fuerte e inesperada. Aunque en la fibromialgia ya veníamos teniendo síntomas desde bastante tiempo atrás, no teníamos el diagnóstico y no sabíamos que no tenía cura.

El enojo:

Es posible que surjan preguntas o frases tales como ‘¿por qué yo?’ ‘¿qué hice mal? o ‘¡es muy injusto!’. Podemos sentir ira no sólo hacia nosotros mismos, sino con nuestro entorno, hacia los especialistas y médicos, culpándolos de no habernos diagnosticado antes o con la familia y amigos por no entender a cabalidad por lo que estamos pasando. Es necesario saber que concentrarse en el enojo sólo aumentará el estrés, el dolor y a su vez, el dolor provocará el aislamiento de las personas que sí necesita a su lado en estos momentos.

Negociación:

Debemos comprender que la enfermedad crónica no es un castigo por haber hecho algo mal, pero muchas personas intentan llegar a acuerdos con otros o ellos mismos para poder evitar la realidad de la enfermedad. Por ejemplo comprometerse con mejorar su calidad de vida para así hacer desaparecer la enfermedad: ‘Si hago más donaciones, me curaré’. ‘¡Si hago muchísimo ejercicio mejoraré rápidamente!’  

Depresión:

Los problemas de salud no afectan sólo nuestro cuerpo, también dañan la salud mental. Al perder la esperanza de una vida con buena salud, aparecen pensamientos tristes o baja la autoestima, creemos que perderemos la capacidad de hacer las cosas que antes hacíamos. Los pensamientos de que no servimos para nada son comunes, pero hay que recordar que cuanto más aprendamos a manejar la enfermedad, mejor sabremos qué actividades ayudan a la calidad de vida y cuáles nos desencadenan crisis. Tendremos mejor conocimiento sobre los tratamientos y podremos vivir tranquilos y en paz.

Aceptación:

Ya pasadas las cuatro etapas comenzaremos a aceptar la enfermedad como parte de nuestra vida. Es importante que reconozcamos que la oportunidad de tener una vida feliz y esperanzadora radica en la comprensión de la enfermedad y en el compromiso de vivir con ella sin ponernos más limitaciones a las que ya la misma enfermedad nos origina.

Debemos comprender que no hay tiempos exactos sobre cuánto debe durar cada etapa, ya que todos somos distintos y es necesario ir paso a paso siendo conscientes de nuestro cuerpo y de las emociones y cuando sentimos las etapas de tristeza o frustración, una buena idea es pensar en todas las personas que padecen esa enfermedad para ponernos en contacto y pedir ayuda para superar la situación y seguir adelante.

¿Cómo tratar con la negatividad?

La ira es una reacción natural a estas enfermedades, nadie quiere ver su vida invadida por un visitante no invitado. Lo importante es encontrar una manera de hacer frente a la situación. Tenemos la posibilidad de de ir a un terapeuta, ya que todo lo que nos ocurre es demasiado para hacerle frente nosotros solos. Puede ayudarnos mucho ver que no estamos solos, no somos los únicos con dolor y cansancio crónico, hay quienes están mejor que nosotros, pero hay muchas personas que están en peor situación.

Tratemos de vivir nuestra enfermedad sin tener pensamientos negativos contra ella. Si comenzamos a sentirnos deprimidos, consultemos al médico, él nos ofrecerá una amplia variedad de soluciones médicas y/o alternativas. Muchos de los motivos de nuestro enojo pueden aliviarse, debemos visitar a un Reumatólogo y/o Neurólogo, él nos medicará generalmente con algún anticonvulsivo, antidepresivo, tal vez un relajante muscular, que nos ayudarán a calmar el dolor y a sentirnos mejor. Aparte del tratamiento multidisciplinario disponible en muchas zonas.      

Párr. de: funerariainmemoria.cl

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