La perfección es enemiga de la Fibromialgia

Muchos intentamos mantener nuestro hogar perfectamente impecable, no estamos satisfechos hasta que cada pared, hojita de pasto o superficie está limpia y resplandeciente. 

Si tenemos invitados querremos que la comida sea perfecta. 

Haremos lo imposible por ser el amigo/a perfecto, al que ni la nieve, la lluvia, la oscuridad de la noche, le impedirán ir a la farmacia para comprarle un remedio a un amigo enfermo.

Amparo Calandín Psicólogos

El resultado a todos estos esfuerzos puede terminar en algo ¡perfectamente horrible!

Tanto esfuerzo es muy probable que acreciente el dolor, tendremos más fatiga y quizás aparecerán síntomas adicionales a la fibromialgia. En lugar de lograr perfección, toda esa lucha resulta en días en cama. Es mucho más práctico para nosotros conformarnos con un poco de polvo en los muebles, comprar comida hecha para las visitas y solicitar un delivery para la compra en la farmacia.   

La pregunta es: si no puedo lograr la perfección a la que alguna vez aspiré ¿qué puedo hacer ahora? 

Cuando el compromiso es inevitable. La aceptación de nuestras limitaciones es aún más difícil de lograr. A algunos nos lleva años poder aceptar que ahora las cosas son como son, que no podemos mantener nuestra casa impecable, siempre como recién pintada y con un parque o jardín de revista de decoración. Nos cuesta muchísimo aceptar una capa de polvo cubriendo todo.   

Seguramente hemos sido o hemos conocido a esta clase de personas perfeccionistas. Pero dadas nuestras circunstancias actuales quizás debamos conformarnos con considerar un logro el hecho de colocar la ropa en el lavarropas y tenderla luego. Aprender a considerar el polvillo como parte de la decoración. Y ya no pasaremos casi dos horas paradas delante de la cocina preparando panqueques para hacer los canelones que tanto le gustaban a la familia, aparte de preparar las salsas, el relleno, armarlos y ponerlos al horno y para completar, luego servirlos. Preferimos creer que hemos superado la necesidad de perfección en vez de aceptar que bajamos nuestros niveles. Quizás haya otras áreas en las cuales podamos seguir manteniéndolos, por ejemplo al realizar trabajos manuales pero como un hobby.

Con la fibromialgia y también el paso de los años cuando miramos lo que hemos hecho ahora, aprendemos a pensar: ‘bastante bien para mi edad y mi fibromialgia’. Aunque no sea perfecto nuestro trabajo, es tan bueno como nos lo permite la fibromialgia.

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