Fibromialgia, ¿qué maneras hay de manejar los dolores, tensiones, desequilibrio?

El Rolfing® es una técnica de manipulación del tejido conectivo, cuyo objetivo primordial es la alineación del cuerpo con la gravedad.

Su creadora, la Dra. Ida P. Rolf, fue una bioquímica norteamericana que tras años de investigación en el Rockefeller Institute de New York, ideó este sistema de trabajo, que une la manipulación de los tejidos blandos y la reeducación de los movimientos. Se trata de intervenir en el cuerpo humano de manera que éste se enderece sin esfuerzo.

El Rolfing® tiene en cuenta dos factores principales:    

•La plasticidad de la red miofascial del cuerpo    

•La relación del cuerpo con la gravedad  

Las fascias envuelven, separan y sostienen músculos y órganos, mantienen músculos y huesos en su lugar, constituyendo una red continua por todo el cuerpo. Debido a ésta propiedad tienden a mantener cualquier postura, o movimiento que el cuerpo adopta. Ayudan a sostener una postura equilibrada normal, pero también reflejan y perpetúan tensiones y desequilibrios, manteniendo al cuerpo en una postura incómoda y limitando sus movimientos. Nuestra forma corporal es fruto de variados factores: genéticos, sociales, ambientales, traumatismos, etc.

Todas las huellas que nos deja la vida se reflejan en la red miofascial del cuerpo. El ser humano se relaciona con la gravedad de manera diferente a los animales. En lugar de apoyarse sobre cuatro o más extremidades, posee una base de apoyo más estrecha e inestable de sólo dos puntos.

Tiene menor estabilidad pero es más dinámico y flexible, con los dos miembros superiores disponibles para conectar de manera activa con el mundo que le rodea.   La clave de una relación armónica y eficaz con el campo gravitatorio es un cuerpo cuya línea de transmisión del peso está próxima al eje vertical central. Si imaginamos el cuerpo como un conjunto de piezas que deben estar ‘apilados’ uno encima del otro correctamente.  

Ida P. Rolf postula que la red de tejido conectivo que contiene y une el sistema muscular, puede ser manipulada para devolverle al cuerpo una forma ordenada. Revolucionó el trabajo corporal haciendo hincapié en las fascias, como si al tomar una naranja le diera más énfasis a la piel que a la pulpa.

Contempla la fascia como una red de sostén, un auténtico órgano de la forma. Así mismo pretende ayudar a descubrir, con la colaboración activa del paciente los patrones habituales de tensión y movimiento.  

Este estudio ha indicado que el tratamiento ha contribuido a una gran recuperación de los pacientes con fibromialgia. La propuesta del método Rolfing es mejorar la comunicación de las estructuras musculoesqueléticas con el sistema nervioso. Ida Rolf ha concluido que lo que impide un movimiento idealmente libre y natural, estaba relacionado con el tejido miofascial, la percepción, la coordinación neuromotora y/o el significado emocional.  

El método Rolfing se basa en la respuesta general del organismo, y contempla la continuidad del tejido conectivo, tratando a los pacientes en su conjunto, en lugar de tratar los síntomas por sí solos. Su objetivo es que, a través del trabajo sobre un punto la manipulación del tejido llegue a todo el cuerpo, para recuperar el equilibrio también en regiones alejadas de las manipuladas.

Por lo tanto, la función y la estabilidad biomecánica pueden ser mejoradas por la manipulación fascial y por la educación sensorio-motriz al alcanzar el mínimo de estrés y sobrecarga y la máxima eficacia de los movimientos diarios.  

Mediante el alivio de las tensiones la estimulación de la nueva percepción corporal y el desarrollo de recursos funcionales, el terapeuta enseña a los pacientes a cultivar la capacidad de separar los hábitos ya incorporados, de los nuevos patrones de movimiento causando menos tensión al sistema locomotor. Los pacientes son participantes activos del proceso para que se trabaje con los pacientes y no en los pacientes.  

El tratamiento tuvo un efecto positivo estadísticamente significativo sobre la intensidad del dolor, la ansiedad y la depresión. Los pacientes presentaron cambios en la condición inicial que se relacionaron con la intervención del método Rolfing.

Con este método se logra el alivio de tensiones y dolores, aumento de la estabilidad, la flexibilidad y el bienestar corporal, consiguiendo así un mayor bienestar físico y mental.

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