Descubre la nueva clasificación internacional del dolor crónico. Beneficios

En mayo de 2019 la Organización Mundial de la Salud lanzó la nueva clasificación internacional de enfermedades CIE-11 y se introdujeron nuevas clasificaciones relacionados con las enfermedades que cursan con dolor crónico, esto abre oportunidades para la mejora de la atención, estudio y seguimiento de los pacientes con dolor.  

La IASP ha asesorado a la OMS mediante la creación del ‘Grupo de trabajo para la clasificación del dolor crónico’, compuesta por expertos mundiales en dolor crónico que han buscado una nueva clasificación, de utilidad en medicina del dolor especializada, así como en atención primaria para clasificar por prioridades: primero las causas, seguido del mecanismo de la enfermedad y por último el área anatómica.

Código F

La nueva clasificación divide el dolor crónico en grupos:

dolor crónico primario, dolor crónico por cáncer, dolor crónico postquirúrgico o postraumático, dolor crónico neuropático, dolor orofacial y cefalea, dolor visceral crónico y dolor crónico musculoesquelético.

El dolor crónico primario (caracterizado por alteración funcional o estrés emocional no explicable por otra causa) y se plantea como una enfermedad en sí mismo.

Y el dolor crónico secundario, donde el dolor es un síntoma de una condición clínica.

El dolor crónico musculoesquelético secundario se define como el que afecta los tendones, músculos y huesos, ya sea debido a inflamación, cambios crónicos en su estructura o por alteración de la función secundaria a enfermedades del sistema nervioso. 

Es de vital importancia la distinción que se hace entre este grupo de dolor crónico musculoesquelético frente al dolor crónico primario, en el que se incluyen el dolor extendido crónico, fibromialgia y el dolor crónico musculoesquelético que anteriormente se denominaba como ‘no específico‘. También pertenecen a este grupo de dolor crónico primario el dolor crónico pélvico, la jaqueca o migraña, la cefalea tensional y la cefalea en brotes y el síndrome de colon irritable. 

Cada grupo de dolor tiene asignados criterios diagnósticos y subcategorías de dolor crónico. Se define como dolor crónico aquel que tiene una duración más allá de los tres meses. Esta definición sencilla permite que el dolor crónico sea claramente reconocible independientemente de la intensidad del dolor, el impacto en la funcionalidad y angustia relacionada con el dolor

Cuando se evalúa la necesidad de una nueva clasificación de dolor crónico debemos pensar en todas las implicaciones que se generan: 

  1. El estudio del dolor crónico es relativamente reciente y, por lo tanto, cambiante en el tiempo. Se ha ido cambiando de el concepto de síntoma al de enfermedad y necesita una definición concreta. 
  1. Es el lenguaje común internacional usado por todos los profesionales sanitarios implicados en la asistencia sanitaria. Por tanto, tiene un impacto socioeconómico que abarca más allá del plano asistencial clínico alcanzando niveles de planificación económica. 
  1. Tiene implicaciones médico-legales al separar entidades que, aunque puedan tener síntomas parecidos, en realidad no los son (por ejemplo el dolor crónico postquirúrgico y el dolor crónico postraumático)
  1. El dolor crónico es muy común en atención primaria, por lo que necesita un sistema de clasificación sencillo y eficaz que refleje la práctica clínica diaria y que cambie la clasificación de: ‘no específico‘. La atención sanitaria en dolor crónico se inicia desde la clasificación diagnóstica
  1. Una correcta clasificación permite establecer grupos principales y subcategorías diagnósticas que permiten avanzar hacia un diagnóstico específico. 

Todo cambio implica una oportunidad de mejorar. En el campo de la medicina del dolor crónico puede suponer un gran paso en el reconocimiento de una enfermedad predominante, con un avance en el diagnóstico adecuado y uniforme que logre mejorar el tratamiento de los pacientes con dolor crónico. 

Párr. De: scielo.isciii.es

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