Desencadenantes de la Fibromialgia, 4 traumas que pueden ocasionarla. ¿Cómo tratarlos?

La conexión entre la fibromialgia y los eventos traumáticos.

Si cree que un evento doloroso o difícil en su pasado podría tener algo que ver con su malestar presente, no está solo. 

Muchos pacientes de fibromialgia aseguran que un evento traumático, ya sea un accidente automovilístico, una enfermedad grave o una etapa gravemente estresante, desencadenó sus síntomas, incluso si no pueden demostrarlo.  

En otros casos, la causa no es tan clara y los que tienen dolor crónico luchan para mejorar, sin notar que puede haber más de lo que imaginan en la causa de su condición.  Una mejor comprensión de la relación entre la fibromialgia y los traumas, puede ayudarle a obtener alivio mejor y más duradero.  

Experiencias que podrían desencadenar Fibromialgia

El trauma es una enfermedad que se define como el daño físico que sufre una persona cuando se expone a una cantidad de energía mayor a la que puede tolerar. Casi todo el mundo se siente perturbado o ansioso al principio. Durante las siguientes semanas y meses, estas reacciones generalmente se debilitan y luego desaparecen.  Aunque la conexión no se entiende completamente, muchas personas con fibromialgia pueden rastrear el inicio de sus síntomas a algún trauma físico o emocional o a una serie de eventos traumáticos. 

Muchos expertos están convencidos de que estos realmente causan fibromialgia:

Trauma emocional-

El trastorno de estrés postraumático (TEPT) se ha relacionado con la fibromialgia, pero un estrés aún más moderado podría afectar esta respuesta al dolor. Se ha encontrado que el estrés crónico provoca que la serotonina disminuya y que la sustancia P (involucrada en la percepción del dolor) aumente, que es precisamente lo que ocurre en los pacientes con fibromialgia.    

Traumas de la niñez-

Algunos investigadores sugieren que ciertos tipos de acontecimientos traumáticos ocurridos durante la niñez pueden conducir al inicio de la fibromialgia, tal como la separación prolongada de un padre, u otro acontecimiento de aislamiento. Los estudios han demostrado que el abuso infantil, la convivencia con un padre alcohólico, o la lucha contra la enfermedad grave de un familiar, la muerte de alguno de los padres o hermanos, aumentan significativamente las posibilidades de desarrollar una condición de dolor crónico más adelante en la vida.  

Infecciones- 

Está claro que las infecciones pueden desencadenar brotes en pacientes fibromialgia, por lo que no es sorpresa que algunas infecciones se cree que desencadenan la fibromialgia en aquellos que están genéticamente predispuestos a la condición.  La hepatitis y el HIV han conducido a reacciones de fibromialgia, pero diferentes cepas de gripe y adenovirus (resfriado común y otras infecciones respiratorias), también pueden desencadenar el inicio de los síntomas de fibromialgia.  

Lesiones graves-

Los acontecimientos que causan lesiones en el torso y la parte superior del cuerpo parecen aumentar el riesgo de desarrollar fibromialgia más que las fracturas, fisuras o esguinces en las extremidades.  Las lesiones en el cuello (como el latigazo cervical) son particularmente peligrosas: los pacientes tienen 10 veces más probabilidades de desarrollar fibromialgia dentro de un año de su lesión.      

Tratar el trauma para el alivio

Es importante concentrarse en el tratamiento de sus síntomas actuales de fibromialgia, pero como parece haber un vínculo tan fuerte entre el trauma y el dolor crónico es importante investigar su pasado. Aunque no se puede volver atrás en el tiempo y deshacer el evento traumático, una mejor comprensión de lo sucedido podría ayudar a controlar sus efectos. Identificar el trauma no siempre es una tarea fácil, especialmente cuando no hay un evento claro y físico que culpar.  Hable con su médico acerca de cualquier evento que crea que pueda estar conectado a sus síntomas de fibromialgia y si un consejero, fisioterapeuta o especialista en rehabilitación puede arrojar algo de luz sobre el tema.  

En el caso de trauma emocional. 

Nadie más que un terapeuta te escucha más allá de las palabras y te pregunta con verdadero interés sobre lo que has vivido. Puede determinar el origen del problema, conoce los efectos que se produjeron en tu cerebro, te ayuda a recuperar el equilibrio emocional y físico y te facilita el proceso de sanación. Los seres humanos tenemos la capacidad de salir adelante. Tenemos resiliencia, superamos pruebas, usamos la creatividad para resolver problemas y nos ponemos nuevas metas para mantenernos vivos, el trabajo a través de algunas de las cicatrices y el resentimiento pueden dejarle con una perspectiva mucho más positiva. 

Esa positividad que hace maravillas para su dolor: estudios han demostrado que una actitud calmada y optimista puede reducir la sensación de dolor. También puede mejorar la calidad del sueño y un buen sueño puede disminuir la sensibilidad al dolor.        

Párrafos de: AARP, Fundación trauma, After the injury.  

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