La fibromialgia, el dolor crónico y el exceso de peso.

Una de las influencias más negativas para el dolor crónico es el exceso de peso. Esto no se debe solo al hecho de la sobrecarga física, sino que la acumulación de grasa en el organismo provoca alteraciones metabólicas que incrementan la inflamación crónica y ésta empeora el dolor.

El sobrepeso y la obesidad son problemas de salud, pero también empeoran el dolor crónico también nos hacen más propensos a padecer diabetes, enfermedades cardiovasculares, síndrome metabólico, depresión, alteraciones gastrointestinales, etc.

La complejidad de la regulación del peso corporal y la relación entre la alimentación y el dolor crónico, hace de este tema una prioridad a la hora de ayudar a los pacientes. Se considera obesidad cuando nuestro IMC es mayor a 30 o también cuando la acumulación de grasa en el abdomen hace que nuestro perímetro de cintura sea superior a 88 cm. en mujeres y a 102 cm. en hombres.

Con la obesidad aumenta la inflamación crónica en el organismo y provoca más dolor ya que se potencia la sensibilización central y se perjudica el equilibrio metabólico, endocrino e inmunitario.

Hay una estrecha relación entre el aumento de la grasa abdominal y el aumento del dolor, es decir, los pacientes con sobrepeso u obesidad sienten más dolor, tienen peor salud, funcionalidad física y calidad de vida.

Son muchos los estudios que hablan sobre cómo la obesidad y el sobrepeso afectan negativamente en el nivel de dolor de los pacientes con fibromialgia, artrosis, dolor lumbar crónico, etc. En todos ellos se pone de manifiesto que disminuyendo aunque sea en tan solo un 10% del peso inicial, los pacientes notan mejoría.

El hecho de no descansar lo suficiente, dormir pocas horas o tener una mala calidad del sueño nos hace comer más. Estar bajo un estado de estrés crónico, como puede ser el hecho de sufrir dolor continuamente, altera la regulación del apetito. Las alteraciones en el estado de ánimo, la depresión y la ansiedad también afectan cómo comemos.

La falta de actividad física nos hace perder masa muscular y por tanto sentirnos más cansados o con menos vitalidad, y eso nos puede hacer buscar energía en la comida. Uno de los efectos positivos de hacer ejercicio físico es que éste ayuda a la regulación de la saciedad y el hambre.

Es básico ayudar a los pacientes a llevar una dieta saludable que les permita mantener el peso corporal, siempre sin dejar de disfrutar de ricos platos y buenas recetas. Las recomendaciones tienen que adaptarse a cada paciente, pero hay algunas pautas generales que pueden tenerse en cuenta para mejorar el peso y el dolor:

  • Tienen que predominar los alimentos de origen vegetal pues concentran más nutrientes en menos calorías.
  • Las verduras deben consumirse diariamente igual que las frutas, siendo ideal 2 porciones de verduras y 3 de frutas.
  • Reducir al máximo los azúcares y alimentos ricos en grasas saturadas como la carne roja, embutidos, lácteos sin descremar, galletas, repostería y alimentos procesados.
  • Deben incluirse en raciones pequeñas, semillas y frutos secos como nueces, almendras, avellanas o pistachos.
  • Es importante tener horarios fijos para comer y evitar ingerir alimentos ricos en hidratos de carbono por la noche (para las cenas lo ideal son las verduras, las ensaladas, el pescado y el huevo).

Por: B. Cetina

Parafraseado de:

http://www.cmvillegas.com.ar/exceso-de-peso-y-dolor-cronico/

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¿Qué debemos hacer para mantener nuestro cerebro sano?

 

Es importante que el cerebro tenga glucosa, porque es el combustible esencial para que ese órgano vital pueda trabajar de forma adecuada. 

La mejor glucosa es la que obtenemos de una alimentación equilibrada y del propio organismo humano mediante diversos procesos.

 

 

Las personas que tienen hipoglucemia y no lo saben, desconocen que su nivel de azúcar en la sangre está bajando. Si tienes esta afección, tu nivel de azúcar en la sangre puede disminuir sin que lo notes. Sin tratamiento inmediato, puedes desmayarte, experimentar una convulsión o incluso entrar en coma.

La glucosa es el azúcar principal que se encuentra en su sangre. Esta proviene de los alimentos que consumimos y es su principal fuente de energía. Su sangre lleva la glucosa a todas las células de su cuerpo para ser usada como energía.

 

El azúcar, las pastas y las gaseosas son alimentos negativos para el órgano más importante del cuerpo humano, ya que se asimilan rápidamente y esto no es bueno para el cerebro. En cambio, la glucosa -de absorción lenta- libera la energía gradualmente favoreciendo al organismo.

El pan integral, el arroz y las lentejas son algunos de los ejemplos más comunes de glucosa de absorción lenta.
La principal energía que necesita el cerebro para funcionar es la glucosa que proviene de comer alimentos ricos en carbohidratos, como cereales, legumbres, frutas y vegetales, productos lácteos. Además necesita otros nutrientes esenciales: vitaminas, minerales, ácidos grasos, proteínas.

Productos que ayudan a fortalecer el cerebro:  Nueces. Ginkgo biloba. Centella asiática. Polen. Romero. Menta. Maca.

 

¿Cómo mantener un cerebro sano?
Consumir una dieta saludable. Mantenerse en el peso correcto. Practicar actividad física. Mantenerse activo socialmente y en la parte cognitiva. Abandonar hábitos perjudiciales como el cigarrillo, el consumo excesivo de alcohol, entre otros.
La alimentación no debe modificarse de un día para el otro. Los cambios repentinos terminan generando nerviosismo, malestar y trastornos negativos en el cuerpo.

 
¿Qué podemos hacer?
  1. Sigue una dieta mediterránea.
  2. Controla la hipertensión.
  3. Abandona el tabaco.
  4. Vigila la obesidad, el colesterol y la diabetes.
  5. Haz ejercicio moderado todos los días.
  6. Cuida tu bienestar emocional.
  7. Mantén la actividad intelectual.
  8. Cultiva las relaciones.


Comer con moderación, e incluir alimentos variados en la comida como frutas y vegetales, pollo, pescado, carne, aumentar el consumo de jugos antioxidantes, lácteos descremados, reducir el consumo de alimentos procesados y con alto nivel de grasas saturadas, disminuir el colesterol, el consumo del azúcar y la sal e ingerir abundante agua durante todo el día.


Por: B. Cetina

Imágenes de: Psiquiatra.com

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